Los Squishy Dumplings —esos juguetes antiestress hipervirales que imitan la forma de una gyoza aplastable— bien bonitos y que son la cura perfecta para la ansiedad godín o el estrés de la uni, pero antes de que sigas jugando con el, checa esto porque algunas versiones pirata andan de tóxicas. Tienen una versión que contiene benceno, una sustancia carcinógena, en su capa exterior. La Oficina de Seguridad y Normas de Productos del Reino Unido ya retiró del mercado los modelos fabricados en China y distribuidos por Samsons Cash and Carry Ltd (la empresa responsable de las copias) por representar un riesgo químico grave. En México no existe alerta oficial y siguen en venta, pero eso no significa que todos sean seguros.
Qué tiene de peligroso el Squishy Dumpling pirata
El problema no es el juguete en sí: es la versión sin marca, sin fabricante visible y sin ninguna norma de seguridad. La OPSS detectó que los squishies retirados en Reino Unido —distribuidos por Samsons Cash and Carry Ltd y fabricados en China— presentaban una concentración excesiva de benceno en su capa exterior. El benceno es una sustancia clasificada como carcinógena que, en exposición directa, puede causar irritación en ojos, nariz y garganta, además de ardor e irritación en la piel con el contacto sostenido.
El segundo riesgo viene del relleno. En Estados Unidos se retiró un modelo de squishy porque contenía bolitas de agua expansivas: si el juguete se rompe y alguien —niño o no— ingiere una, la bolita se expande dentro del cuerpo y puede provocar asfixia o bloqueos intestinales graves. Es el tipo de riesgo que no avisa y que los squishies de tianguis, sin caja ni etiqueta, no pasan los filtros de alerta de Profeco que sí aplican a productos distribuidos formalmente.
Cómo identificar si tu Squishy Dumpling representa un riesgo
La diferencia entre un squishy original y uno peligroso suele estar en detalles que, ahora que ya lo sabes, son fáciles de detectar. Si el tuyo cumple con tres o más de estas señales, lo más seguro es desecharlo:
Huele fuerte a químico al sacarlo de la bolsa. La capa exterior es excesivamente pegajosa o se desprende con facilidad. Se rompe o deforma de forma irregular con poca presión. No trae ningún dato de fabricante, país de origen ni sello de seguridad —solo una bolsa transparente sellada con calor. Lo compraste en tianguis, papelería sin marca o pedido por redes sociales a precio muy bajo (menos de 30 pesos).
Si el tuyo llegó en caja con datos del fabricante, código de barras y etiqueta de materiales legibles, el riesgo es considerablemente menor. Aun así, si tienes dudas, evita dárselo a menores de 3 años y no lo dejes en contacto prolongado con la piel. En México, [DATO PENDIENTE: verificar si Profeco o Cofepris emitieron alguna circular interna sobre squishies en 2024-2025] no existe una alerta oficial publicada, por lo que la responsabilidad recae en el consumidor.
