Durante una entrevista en Fox & Friends este martes 3 de noviembre, Donald Trump soltó una declaración que recorrió el mundo en horas: si los estadounidenses se cansan de él, se mudaría a Israel y se convertiría en primer ministro. La broma —que Trump acompañó de un supuesto 99% de aprobación en ese país sin ninguna encuesta que lo respalde— llegó el mismo día en que anunció el fin del apoyo militar de Estados Unidos a Israel, un acuerdo de 4,000 millones de dólares anuales que dejaría de pagarse a finales de este año.
La broma que no es del todo broma
Trump lo dijo con el tono casual que lo caracteriza, pero la frase es bastante específica: ‘Si la gente en Estados Unidos se cansa de mí, me mudaré a Israel y me convertiré en primer ministro’. Acto seguido citó ese 99% de aprobación que nadie ha medido en ninguna encuesta oficial. No fue exactamente un desliz; fue una fanfarronada calculada para el público de Fox News en día de elecciones intermedias.
Pero llegar a primer ministro de Israel no funciona como Trump parece imaginar. El sistema político israelí es parlamentario: el primer ministro debe surgir de la coalición mayoritaria en el Knesset, el parlamento. No hay forma de mudarse, postularse como individuo y ganar. Las mismas reglas que Trump ha cuestionado en casa aplican aún más estrictamente allá. Las probabilidades de que eso ocurra son, digamos, menores al 1%.
El acuerdo con Netanyahu que sí es real
Detrás de la broma había una noticia concreta. Trump confirmó que él y el primer ministro Benjamin Netanyahu llegaron a un acuerdo para terminar con la ayuda militar estadounidense a Israel, que ronda los 4,000 millones de dólares anuales. Según Trump, el recorte entraría en vigor a finales de 2025. ‘Ya hemos acordado que para finales de este año no pagaremos a Israel. Ahora ayudaremos a Israel si lo necesita’, dijo en el programa.
Trump justificó la decisión argumentando que Israel ‘ya no necesita esa ayuda’ y que algunos demócratas usaban esa financiación como argumento político contra los republicanos. Es una lectura conveniente: el recorte le quita un tema de debate a la oposición justo cuando las elecciones intermedias en Estados Unidos definen si el Congreso cambia de manos. La decisión, en ese contexto, tiene más lógica doméstica que estratégica.
Lo que no queda claro —y merece seguimiento— es cómo afecta este recorte al suministro de armamento y financiamiento en medio del conflicto activo en Medio Oriente. Trump dijo que seguirán ayudando ‘si Israel lo necesita’, pero sin un marco formal eso queda a su interpretación.
