Antes de subir a su avión para dirigirse a participar en la Cumbre por la Paz que se celebró en Egipto, el presidente Donald Trump aprovechó el momento para celebrar algo que tomó como una victoria personal, el establecimiento del acuerdo de paz entre el Estado de Israel y Palestina.

Y es que tras dos años de un conflicto iniciado por un atentado de la organización Hamás, que continuó con el genocidio perpetrado por el Estado de Israel contra el Pueblo Palestino, el presidente de los EEUU consiguió que Benjamín Netanyahu aceptara un intercambio de rehenes para aplicar una retirada de sus tropas que permitieran el regreso a casa de millones de palestinos, así como la entrada de ayuda humanitaria a la Franja de Gaza.
En este contexto, Trump presumió que esta sería la octava disputa internacional en la que interviene para ‘resolverla’.
“Esta será la octava guerra que resuelvo. Soy bueno resolviendo guerras, soy bueno haciendo la paz. Es un honor hacerlo. He salvado millones de vidas”, alardeó el político republicano.
PRESIDENT TRUMP: “This will be my eighth war that I’ve solved.”
“I’m good at solving wars, I’m good at making peace. It’s an honor to do it. I’ve saved millions of lives.” pic.twitter.com/bMcac8YsnK
— Fox News (@FoxNews) October 13, 2025
Fue en la ciudad egipcia de Sharm el-Sheij, donde se reunieron 20 líderes políticos de todo el mundo, quienes firmaron en sintonía con Trump, un acuerdo que presuntamente busca una paz duradera en la región de Palestina e Israel.
Aunque es obvia la predilección del estadounidense con el primer ministro israelí Benjamín Netanyahu, hasta el momento la mediación ha funcionado y dado sus primeros frutos.

Para muestra de esta predilección, el discurso pronunciado por el presidente Trump durante su participación en la cumbre:
Nos reunimos en un día de profunda alegría y restauración de la esperanza…
Con una fe renovada y, sobre todo, un día para dar nuestras más sinceras gracias al Dios Todopoderoso de Abraham, Isaac y Jacob…Ahora debería quedar claro para todos, en toda la región, que décadas de fomentar el terrorismo, el extremismo, el yihadismo y el antisemitismo no han funcionado; han sido un desastre: solo han matado, han matado.
De Gaza a Irán, esos que odian no han dejado nada más que miseria, sufrimiento, equivocaciones y muerte…A través de la gloria y la adversidad, hemos construido industrias juntos, hemos hecho descubrimientos juntos, hemos enfrentado el mal juntos, hemos librado guerras juntos y, quizás lo más hermoso de todo, hemos hecho la paz juntos.
Y esta semana, contra todo pronóstico, hemos hecho lo imposible y hemos traído a nuestros rehenes de vuelta a casa.
El Dios que una vez habitó entre su pueblo en esta ciudad todavía nos llama con las palabras de la Escritura a apartarnos del mal y hacer el bien. Juntos hemos demostrado que la paz no es solo una esperanza con la que podamos soñar, sino una realidad.
Es un triunfo increíble para Israel y para el mundo tener a todas estas naciones trabajando juntas como socias en la paz.
Este es el día por el que la gente de toda la región y de todo el mundo ha estado trabajando, esforzándose, esperando y rezando. Con el acuerdo histórico que acabamos de firmar, esas oraciones de millones finalmente han sido respondidas.
Siguiendo esta línea, el presidente de los EEUU, no quiso pronunciarse sobre la posibilidad de apoyar la creación de un Estado Palestino validado a nivel internacional.
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