La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo anunció este lunes que Manuela Obrador, delegada de los Programas para el Bienestar en Chiapas, será sancionada luego de que llamara a Donald Trump ‘tirano misógino y tipo asqueroso’ durante un mitin de Morena en Palenque.
La mandataria fue contundente: los comentarios no representan al gobierno de México y ‘no es correcto’ que una funcionaria federal participe al mismo tiempo como militante activa del partido.
“Obviamente no representa el sentir del gobierno de México, y más allá de una opinión personal, nosotros tenemos que ser respetuosos con el presidente de los Estados Unidos. Es decir, se le va a sancionar”, sentenció la presidenta Sheinbaum.

Qué dijo Manuela Obrador y por qué molestó a Sheinbaum
Los dichos de Manuela Obrador en el mitin de Palenque circularon rápido: llamó al presidente estadounidense ‘tirano misógino’ y ‘tipo asqueroso’ frente a una audiencia de militantes de Morena. El problema no fue solo el lenguaje — fue el cargo. Obrador no estaba ahí como ciudadana; es delegada federal de los Programas para el Bienestar en Chiapas, lo que convierte su discurso en una posición pública de un gobierno que lleva meses caminando con cuidado alrededor de Trump.

Sheinbaum dijo que fue informada del caso por la secretaria de Bienestar, Leticia Ramírez, incluso antes de que los medios lo difundieran. Desde ese momento le pidió que hablara con Manuela Obrador y determinara si hubo una falta administrativa laboral. La presidenta fue específica: la relación diplomática México-Estados Unidos no puede quedar expuesta por el doble rol de una funcionaria que no logró separar su faceta de militante de su cargo en el gobierno.
La sanción y el dilema: delegada de Bienestar o militante de Morena
Sheinbaum adelantó que la sanción es inevitable — ‘por lo menos tiene que haber un llamado de atención‘ — y no descartó una revisión formal de la Secretaría Anticorrupción y Buen Gobierno si los hechos lo ameritan. Lo que está sobre la mesa es si Obrador incurrió en una falta administrativa por estar simultáneamente en dos tareas: la de funcionaria federal y la de militante en activo.
‘No es correcto, o eres delegada de Bienestar o eres militante de Morena’, dijo la presidenta. ‘A lo mejor puede ser militante de Morena, pero no puede estar en las dos tareas. Entonces tiene que definir en cuál va a estar.’ La frase no deja mucho margen: el gobierno de Sheinbaum está marcando una línea entre el aparato institucional y el partido, una tensión que lleva meses acumulándose dentro de la propia coalición de Morena.
El apellido Obrador agrega una capa que nadie en la cobertura va a ignorar. Manuela es prima del expresidente Andrés Manuel López Obrador, lo que hace más visible la paradoja: el gobierno que nació de ese movimiento tiene que sancionar públicamente a uno de sus propios cuadros por un discurso que, en otro contexto y con otro cargo, muchos en Morena aplaudirían.

