“No me di cuenta”. Esa es la frase que aparece en los mensajes atribuidos a Liliana “N”, la mujer señalada como presunta responsable del caso del perrito Rocky que conmocionó a Saltillo, Coahuila.
Las conversaciones, difundidas en redes sociales y medios de comunicación, muestran una supuesta explicación enviada a vecinos que le reclamaban por lo ocurrido. En esos mensajes, la mujer asegura que nunca se percató de que el perro iba amarrado a la parte trasera de su camioneta y sostiene que, cuando intentó ayudarlo, ya era demasiado tarde.
Hasta ahora, esa versión forma parte de los elementos que rodean el caso, pero serán las autoridades quienes determinen, con base en las investigaciones y las pruebas recabadas, qué fue lo que realmente ocurrió, pues debido a las lesiones del arrastre, Rocky perdió la vida tras varios días de permanecer hospitalizado en estado grave.

¿Quién es Liliana ‘N’, dueña de Rocky?
Liliana “N” es identificada por la Fiscalía General del Estado como la propietaria de Rocky y la presunta autora material del delito de crueldad contra seres sintientes. Fue detenida por agentes de la Agencia de Investigación Criminal mediante una orden de aprehensión y, posteriormente, un juez de control la vinculó a proceso al considerar que existen datos de prueba suficientes para que continúe la investigación penal. Como medida cautelar, permanecerá en prisión preventiva justificada mientras se desarrolla la investigación complementaria.
El caso comenzó a hacerse viral después de que circularan videos que derivaron en denuncias ciudadanas y movilizaciones de asociaciones protectoras de animales. La indignación creció rápidamente en Saltillo y en otras partes del país, lo que llevó a la Fiscalía de Coahuila a abrir una carpeta de investigación y realizar cateos, además de detener también a su esposo Jorge “N”, quien enfrenta una investigación por presuntamente obstaculizar las labores de la autoridad cuando llegaron para detener a su esposa.

Rocky, un perro de 14 años de raza Gran Pirineo, fue atendido por médicos veterinarios debido a la gravedad de las lesiones que presentaba. Aunque durante varios días permaneció bajo cuidados especializados, finalmente murió como consecuencia de las heridas sufridas, hecho que provocó una nueva ola de exigencias de justicia por parte de ciudadanos y colectivos animalistas.
Con la muerte de Rocky, el proceso judicial cobra mayor relevancia. En Coahuila, el Código Penal contempla sanciones más severas cuando los actos de crueldad contra un animal derivan en su fallecimiento.
Si la imputada llegara a ser declarada culpable, las penas podrían alcanzar hasta seis años de prisión, además de multas y otras sanciones previstas por la legislación estatal. Mientras tanto, el caso continúa en etapa de investigación y será el Poder Judicial quien determine la responsabilidad penal de la acusada conforme avancen las audiencias.
Con información de Tele Diario / Foto de portada: tomada de internet
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