Rocky, el perrito de 14 años que se convirtió en símbolo de la lucha contra el maltrato animal en Saltillo, Coahuila, falleció luego de varios días de permanecer grave en terapia intensiva bajo atención veterinaria a causa de las graves lesiones que sufrió.
Su muerte ha provocado una nueva ola de indignación entre ciudadanos, activistas y asociaciones protectoras de animales, quienes exigen que el caso no quede impune.
El caso salió a la luz después de que se difundieran videos donde se veía a la dueña conducir su camioneta con Rocky amarrado en la parte trasera y arrastrándolo por calles del Fraccionamiento Villa San Miguel, en Saltillo. A partir de las investigaciones, la Fiscalía General del Estado de Coahuila detuvo a Liliana “N”, señalada como la presunta responsable y dueña de Rocky, por el delito de maltrato contra seres sintientes.
También fue detenido Jorge “N”, acusado de presuntamente obstaculizar las investigaciones y amenazar a la autoridad. Ambos quedaron a disposición de un juez, quien determinará su situación jurídica y que por supuesto con la muerte de Rocky agrava mucho más el caso.
Qué pasará con la dueña de Rocky
Con el fallecimiento de Rocky, el proceso penal podría agravarse. De acuerdo con el Código Penal de Coahuila, cuando los actos de maltrato provocan la muerte de un animal, las sanciones pueden incrementarse. Diversas autoridades y especialistas han señalado que la responsable podría enfrentar una pena de hasta seis años de prisión, además de hasta 120 mil pesos de multa, dependiendo de la reclasificación del delito y de lo que determine la autoridad judicial durante el proceso.
El caso también abrió un debate nacional sobre la protección de los animales y la necesidad de fortalecer la aplicación de las leyes contra el maltrato. Organizaciones defensoras de los derechos de los animales han pedido que la investigación llegue hasta las últimas consecuencias y que se imponga una sanción ejemplar, al considerar que este tipo de hechos no deben quedar sin castigo.
Mientras continúan las diligencias, cientos de personas han expresado su solidaridad con Rocky y han utilizado las redes sociales para exigir justicia. El caso se ha convertido en uno de los más mediáticos en materia de bienestar animal en los últimos años y podría sentar un precedente en la aplicación de las leyes de protección animal en Coahuila, donde la sociedad permanece atenta al desarrollo del proceso judicial y a la resolución que emitan las autoridades.
Con información de El Siglo de Torreón / Foto de portada: tomada de internet
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