El IMSS acaba de cambiar las reglas de la Modalidad 40, el mecanismo que usaban miles de trabajadores para cotizar con un salario mayor al real y llegar a la jubilación con una pensión más alta. A partir de ahora, los nuevos registros tendrán un tope: el último salario que reportaste al IMSS más una UMA, sin posibilidad de elegir un monto mayor. Además, los pagos retroactivos —el método de ‘comprar’ semanas de golpe— quedaron prohibidos.
Qué cambia en la Modalidad 40 y por qué importa
La Modalidad 40 existía como una válvula de escape para trabajadores que dejaban de cotizar al IMSS pero querían seguir sumando semanas y, sobre todo, hacerlo con un salario de cotización más alto que el último que tenían registrado. La lógica era simple: a mayor salario de cotización, mayor pensión mensual al jubilarse bajo la Ley 73. Muchos asesores financieros la promovían abiertamente como la forma legal de ‘optimizar’ el retiro.
Con los nuevos lineamientos, eso ya no es posible para quien se registre de aquí en adelante. El tope será el último salario integrado que el instituto tenga registrado a tu nombre, más el valor de una UMA (Unidad de Medida y Actualización, equivalente a poco más de 113 pesos diarios en 2025). Es decir, si tu último empleo formal pagaba 15,000 pesos al mes, ese será prácticamente tu límite de cotización, sin importar cuánto quieras aportar. Cuánto paga el IMSS de pensión según semanas cotizadas
Los pagos retroactivos también quedan fuera
Otra de las estrategias más usadas era la de los pagos retroactivos: cubrir de un jalón meses o incluso años de cotización que no se habían pagado en su momento. Era una forma de acumular semanas sin haberlas cotizado en tiempo real. El IMSS también cerró esa puerta con los cambios anunciados.
La medida es temporal: el instituto la fijó por un periodo de seis meses mientras revisa la viabilidad financiera del esquema. El propio IMSS advirtió que, al término de esa revisión, podría decidir modificar o incluso eliminar la Modalidad 40 por completo. Quienes ya están inscritos en el esquema conservan sus condiciones actuales, pero los que planeaban entrar en los próximos meses tendrán que ajustar sus planes.
El fondo del problema es que la Modalidad 40 representaba un costo creciente para las finanzas del instituto: trabajadores que cotizaban salarios muy superiores a los que realmente habían ganado generaban obligaciones pensionarias que el IMSS debía cubrir sin haber recibido las aportaciones correspondientes durante los años activos. Con esta restricción, el instituto intenta cerrar esa brecha antes de que la revisión concluya.
