La presidenta Claudia Sheinbaum confirmó el 22 de octubre que detrás de los cambios a la Modalidad 40 del IMSS hay algo más que una reforma administrativa: encontraron fraudes organizados para inflar pensiones muy por encima de lo que le correspondía a cada trabajador. Las irregularidades, dijo, implican cientos de miles de millones de pesos, y por eso el gobierno decidió cortar de raíz el esquema que las hacía posibles.
Qué fraudes encontraron y por qué tocaron la Modalidad 40
La Modalidad 40 era, hasta hace poco, la vía legal favorita de quienes querían jubilarse con una pensión más alta: permitía continuar cotizando al IMSS después de dejar un empleo formal, con la posibilidad de elegir un salario de cotización elevado y hacer pagos retroactivos para subir el promedio que definiría la pensión final. El problema, según Sheinbaum, es que ese mecanismo se convirtió en un hueco por donde pasaron esquemas fraudulentos: personas cotizando sobre salarios ficticios para acceder a pensiones que no reflejaban su historial laboral real.
En la mañanera del 22 de octubre, la presidenta fue directa: “Encontramos fraudes relacionados con el acceso a pensiones altas. Por eso se decidió regular la Modalidad 40”. No detalló nombres de implicados ni cifras por caso, pero sí habló de un daño agregado que ronda los cientos de miles de millones de pesos en pensiones irregulares. Tampoco precisó qué acciones legales se tomarían contra quienes ya usaron el esquema para obtener beneficios indebidos, lo que deja una pregunta abierta sobre si hay investigaciones en curso.
Qué cambia desde el 22 de octubre y a quién le aplica
Los cambios entraron en vigor el mismo día del anuncio. Quienes se inscriban a la Modalidad 40 a partir de ahora enfrentarán dos restricciones concretas: un tope al salario con el que pueden cotizar —para evitar que se declare un sueldo inflado sin respaldo real— y la eliminación de los pagos retroactivos, que eran el principal instrumento para elevar el promedio de cotización de golpe.
Hay un punto clave para quienes ya estaban inscritos antes del corte: sus condiciones actuales no se modifican durante el periodo contratado vigente. El impacto inmediato recae sobre nuevos inscritos y sobre quienes pensaban aprovechar la modalidad en los próximos meses como estrategia de retiro. Para ese grupo, la ventana que existía se cerró. Sheinbaum defendió la medida como una forma de proteger los recursos destinados a pensiones “reales”, es decir, las de trabajadores con trayectoria laboral verificable dentro del sistema.
