El futbolista Jesús de Miguel, de 30 años y jugador del CD Tenerife, murió en el Hospital Nuestra Señora de La Candelaria horas después de recibir un fuerte impacto del portero del FC Andorra, Jesús Owono, en un balón dividido durante los últimos minutos del partido disputado en el Heliodoro Rodríguez López. La Policía Nacional española abrió una investigación que ya está bajo supervisión judicial, aunque el fiscal jefe de Santa Cruz de Tenerife adelantó que difícilmente el caso derivará en un proceso penal.
Qué dijo el fiscal sobre la muerte de Jesús de Miguel
El fiscal jefe de Santa Cruz de Tenerife, José Luis Sánchez-Jáuregui, fue directo con EFE: una doctrina muy antigua del Tribunal Supremo establece que las lesiones ocurridas dentro del juego no son punibles, salvo que haya habido una agresión en una parada. El golpe de Owono fue en plena disputa del balón, lo que complica cualquier acusación penal.
Para avanzar, las autoridades esperan primero lo que registre el acta arbitral y, luego, el dictamen del Comité de Disciplina Deportiva. El punto clave: si ese comité determina que hubo juego peligroso o muy peligroso, y si considera que el portero actuó con intención de hacer daño. Sin esa intención probada, el caso —en el peor escenario legal— se encuadraría como un homicidio por imprudencia menos grave, similar al de alguien que empuja a otra persona sin prever que caerá y morirá. No hay dolo. No hay asesinato. Pero la familia de Jesús de Miguel tiene la opción de presentar una denuncia si no está de acuerdo con las conclusiones, y eso sí podría abrir una investigación formal por agresión con resultado de muerte.
Owono cierra sus redes sociales tras recibir una ola de insultos
Mientras la investigación avanza, Jesús Owono desapareció de las redes sociales. Según los reportes, el portero del FC Andorra cerró sus perfiles después de recibir una avalancha de insultos, incluidos mensajes que lo llamaban ‘asesino’. Fuentes cercanas indican que está profundamente afectado por lo sucedido.
Owono fue expulsado durante el partido por la jugada que terminó con la vida de De Miguel, pero la expulsión no implica automáticamente responsabilidad penal. El fútbol tiene sus propios mecanismos disciplinarios, y el proceso judicial corre por un carril separado. Que el árbitro lo echara del campo dice algo sobre la dureza del lance; lo que digan los tribunales es otra historia.
El caso pone sobre la mesa una discusión que el fútbol español raramente ha tenido que afrontar con esta crudeza: cuándo una jugada deja de ser un accidente y empieza a ser algo que el sistema penal debe mirar. Por ahora, la respuesta del fiscal apunta a que casi nunca.
