Villa Demencia, el pueblo de Países Bajos en donde nadie recuerda nada

En 2009, se construyó este pueblo que alberga a unas 150 personas que no sabe que se encuentran en este tipo de residencia.

Países Bajos, nación pionera en políticas públicas en favor de su población y en donde una de cada cinco personas mayores de 65 años padece demencia, ha creado un pueblo para ciudadanos que conviven con este tipo de enfermedad.

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The town that can’t remember.

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Hogeweyk, mejor conocida como “Villa Demencia”, es una residencia para ancianos en que nadie recuerda nada, porque en ella viven personas que padecen Alzheimer o demencia senil, su habitante no saben que viven bajo este tipo de comunidad.

Hogeweyk es un gran geriátrico que cuenta con 65 viviendas y 150 viviendas apartadas del mundo exterior y en el que sus residentes pueden disfrutar de bares, parques, casinos, supermercado y sobre todo la tranquilidad de tener una vida en común y corriente como la de cualquier persona. En el poblado también se encuentran 250 enfermeros, quienes también laboran como comerciantes en los diferentes establecimientos y que están pendiente de casa de uno de los pacientes.

El lugar tiene su origen hacia 1992, cuando el equipo de profesionales de una residencia tradicional para personas mayores, Hogeweyk, en Weesp, al sur de Amsterdam, Países Bajos, empezaron a reflexionar sobre los cuidados en personas con demencia. Janette Spiering, facility manager, e Yvonne Van Amerongen, care manager, comentaron que, si sus padres sufrían demencia en el futuro, desearían para ellos unos cuidados distintos, en un ambiente más acogedor, explica el sitio web Hospitecnia.

“Mantener una sensación de vida normal probablemente ayuda al bienestar de los pacientes. Los enfermos de alzhéimer van perdiendo su capacidad de recordar, razonar, incluso de usar el lenguaje. Pero curiosamente sus emociones y sentimientos se conservan durante mucho tiempo. Esto permite a los cuidadores relacionarse humanamente con ellos”, dijo al respecto del experimento el neurólogo y Premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica en 2005, António Damasio, a diario El País.

En 2009 demolieron un viejo edificio en el que iniciaron para construir la villa, tras los excelentes resultados del experimento. Cada residente le cuesta al estado 6 mil euros, el paciente paga entre 150 y 2 mil euros, dependiendo de su pensión y condición económica.

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