A travez de Twitter se hizo viral la historia de un gato perdido en España que al reconocerse a sí mismo en un cartel de “Se busca” se echó frente a él hasta ser reconocido por alguien que fortuitamente pasó a su lado. La historia no sólo ha sorprendido, sino también conmovido a millones de internautas en todo el mundo.
Situémonos primero en la ciudad de Ranero, España, al norte de Murcia. La historia, de acuerdo con El Universal, comienza en el momento en que una vecina de la zona en donde se perdió el minino se topó con éste mientras se encontraba mirando con suma atención el cartel de “Se busca” con su propia fotografía.
Sin sospechar en un primero momento que fuera el mismo animal, de acuerdo al reportaje referido, cuando la chica se acercó a ver al felino se sorprendió por el gran parecido con el de la foto pegada en el tronco de un árbol. Pero, cuando finalmente descubrió que se trataba del mismo se quedó sin palabras.
Un registro para la posteridad: la célebre fotografía de un gato viendo su propio cartel de “Se busca”
Luego de descubrir que tanto el felino del cartel y el que descansaba, echado frente a él, mirándolo, eran el mismo, la chica tomo un celular tomar una fotografía del gracioso y enternecedor suceso, dejando con ello un registro para la posteridad.
La imagen resultante fue compartida por medio de la cuenta de Twitter de su hermano, registrado como @bamf_, y rápidamente se hizo viral dejando maravilladas a miles de personas que la vieron.
Por su parte el autor del twit compartió su publicación de la siguiente manera:
Estoy teniendo un día apocalíptico dentro de un mes y medio apocalíptico, así que os voy a contar algo maravilloso: hoy mi hermana ha encontrado a un gato perdido mientras miraba su propio cartel de ‘se busca.
Un final feliz
Desatando comentarios de todo tipo hubo desde los que refirieron una simple casualidad, señales divinas, hasta los que lanzaron acusaciones de haber fabricado la historia para generar una mayor cantidad de vistas.
No obstante las especulaciones de los tuiteros, la historia del gato tuvo un final feliz gracias a la rápida propagación del gracioso evento. Permitiéndole a sus dueños reencontrarse con su mascota extraviada poco después del revuelo mediático.
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¿Son los seres humanos dueños de los gatos o son estos los verdaderos dueños de los humanos?
De acuerdo con ABC, el segundo planteamiento, el de que los felinos domésticos son los dueños de los humanos, es el más favorecido por muchas de aquellas personas que conviven con estos curiosos animales.
Su carácter altivo, independiente, presuntuoso y elegante es lo que inclina a todos ellos a pensar de esa forma. Pues a diferencia de los perros, estas criaturas enigmáticas, suelen buscar a los humanos casi únicamente cuando necesitan comer o beber.
¿Puede esta especie animal reconocerse en un espejo?
En el articulo del medio español referido, titulado Por qué los gatos no se reconocen en un espejo, el cual surge de un análisis del libro La naturaleza de los gatos, de Stephen Bodiansky, se afirma que estos animales no puede reconocer su propio reflejo por la sencilla razón de que el espejo carece de olor: “un elemento esencial para que el felino reaccione frente a él como ante otro ser vivo”.
Y ¿pueden reconocer su nombre?
De acuerdo con un estudio realizado por la Universidad de Sophia en Tokio, consultado vía National Geographic, los investigadores involucrados demostraron de forma rotunda que estos fascinantes animales sí son capaces de reconocer sus nombres.
¿Por qué los felinos nos ignoran?
Pese a su capacidad de reconoce sus nombres, incluso los nombres de otros con los que conviven, para estos animales el escuchar su nombre es igual a “reclamar una intención con ellos”. Es decir:
Hay momentos en los que un gato probablemente reaccionará a esta llamada porque corresponden a situaciones con un resultado predecible: si el humano los llama con el cuenco de la comida, si tiene un juguete en la mano o si está mostrando la actitud habitual cuando les ofrece mimos, el gato puede prever el resultado que se dará si responde a la llamada y, por así decirlo, le ve un sentido.
De forma contraria, si los mininos no ven alguna clase de beneficio en el llamado sencillamente, por instinto, dado que no son una especie social por naturaleza, ignorarán a quien quiera que los llame.
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