Un sismo de magnitud 7.0 sacudió la región del Tíbet, en China, a las 10:30 p.m. del jueves, según el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS). El epicentro se ubicó a 183 kilómetros al este-noreste de Nagqu, a unos 10 kilómetros de profundidad. Las primeras imágenes difundidas por medios locales mostraron a personas abandonando sus hogares en plena noche, mientras las autoridades chinas reportaron heridos y casas con grietas en las aldeas más cercanas.
China activa su segundo nivel de emergencia más alto
La Administración Sismológica de China activó el nivel II de respuesta de emergencia — su segundo nivel más alto — apenas se confirmó la magnitud del movimiento. Equipos de primera intervención fueron desplegados de inmediato hacia las zonas afectadas, según reportó la emisora estatal CGTN.
En las aldeas cercanas al epicentro, las autoridades encontraron al menos dos personas heridas y edificaciones con grietas visibles, de acuerdo con Reuters, que cita a medios estatales chinos. Los videos que circularon en redes mostraron a vecinos saliendo en pánico de sus casas en la oscuridad. El sismo se sintió a unos 400 kilómetros de Lhasa, la capital tibetana, aunque los reportes de daños se concentran en el área inmediata al epicentro. La información sigue en desarrollo y las cifras de afectados podrían cambiar conforme avancen las labores de revisión.
Por qué el Tíbet es una de las zonas sísmicas más activas del planeta
La meseta tibetana no es territorio sismológicamente tranquilo. La placa tectónica euroasiática y la placa india colisionan ahí de forma constante, un proceso que durante millones de años levantó los Himalayas y que hoy sigue liberando energía en forma de terremotos. China lo sabe bien.
El antecedente más reciente de escala comparable ocurrió en enero de 2024, cuando un terremoto de magnitud 7.1 golpeó una zona remota de Xinjiang, en el extremo occidental del país, dejando tres muertos y decenas de heridos. Antes, en diciembre de 2023, un sismo en el condado de Jishishan, provincia de Gansu, mató a más de cien personas y se convirtió en el terremoto más mortífero en China en casi una década. El patrón es claro: el suroeste chino tiene historial, y cada nuevo sismo de magnitud 7 merece seguimiento puntual.
