Este miércoles, Estados Unidos retiró a sus últimas tropas de Irak y cerró oficialmente más de dos décadas de presencia militar en el país, desde la invasión de 2003 que derrocó a Saddam Hussein hasta la última misión contra el Estado Islámico. Bagdad respondió declarando el 30 de septiembre Día de la Soberanía de Irak, con cuatro días de feriado nacional y actos oficiales. El retiro pone fin a la Operación Resolución Inherente, acordada entre Washington y Bagdad en 2024, pero deja abiertas preguntas sobre la seguridad en la región.
De 170,000 soldados a cero: cómo se llegó al retiro
La historia de la presencia militar estadounidense en Irak tiene tres capítulos. El primero arrancó en marzo de 2003 con la invasión que derrocó a Saddam Hussein y desencadenó años de insurgencia y violencia sectaria. En el punto más alto del conflicto, en 2007, más de 170,000 soldados estadounidenses estaban desplegados en el país. El segundo capítulo fue el retiro de 2011, que muchos creyeron definitivo.
Pero en 2014 el surgimiento del Estado Islámico obligó al regreso. Las tropas volvieron bajo la Operación Resolución Inherente para apoyar a las fuerzas iraquíes y, eventualmente, expulsar al EI de las ciudades que había tomado. Para diciembre de 2023, ya antes del acuerdo de retirada, ese contingente se había reducido a unos 2,400 efectivos, según el Comando Central de EUA, concentrados en gran parte en la región del Kurdistan iraquí y la presencia de EUA.
El tercer capítulo —y según Washington, el último— llegó este miércoles. El acuerdo firmado en 2024 entre ambos gobiernos fijó la salida definitiva. Irak asume ahora la responsabilidad completa de su seguridad.
La celebración y las dudas que quedan
Bagdad convirtió la salida en símbolo político. Cuatro días de feriado nacional, actos oficiales y el nombre de Día de la Soberanía de Irak para el 30 de septiembre marcan el tono: para el gobierno iraquí, este es un momento de reivindicación histórica.
Pero la euforia convive con incertidumbre. Células activas del Estado Islámico siguen operando en zonas rurales del país y las milicias respaldadas por Irán ya ocupan espacios de influencia que antes equilibraban las tropas estadounidenses. Expertos advierten que la salida militar no implica la salida de la influencia de Washington: EUA seguirá apoyando con entrenamiento, inteligencia y mantendrá su misión contra el ISIS en territorio sirio.
Lo que cambia es simbólico y estratégico a la vez. Irak gobierna su suelo sin presencia extranjera formal por primera vez desde hace más de dos décadas. Si las fuerzas iraquíes pueden sostener esa seguridad sin el respaldo directo de tropas aliadas es la pregunta que los próximos meses tendrán que responder.
