Raúl Castro respalda las reformas económicas de Díaz-Canel en Cuba

Calle de La Habana con edificios coloniales deteriorados al atardecer, símbolo de la crisis económica en Cuba en 2026.

Foto: Associated Press

Raúl Castro volvió a aparecer en el mapa político cubano para respaldar las reformas económicas que Miguel Díaz-Canel presentó ante el Partido Comunista de Cuba. El gesto no es menor: a sus 94 años, el hombre que gobernó la isla durante 12 años y que en teoría se retiró de la vida pública se convierte en el aval más poderoso que Díaz-Canel podía recibir para intentar sacudir una economía en caída libre.

Díaz-Canel / Foto: X

Por qué importa que sea Raúl y no cualquier otro

Dentro del sistema político cubano, hay endorsements y hay endorsements. El de Raúl Castro es el que mueve las piezas internas. No porque tenga un cargo formal en este momento, sino porque sigue siendo la figura de legitimidad histórica del régimen —el hermano menor de Fidel, el que sobrevivió a ambos y el que diseñó la arquitectura institucional que hoy intenta reformarse. Cuando Raúl habla en un plenario del Partido, no está opinando: está cerrando debate.

Eso convierte su respaldo a las reformas de Díaz-Canel en algo más que un gesto protocolar. Es, en los hechos, una señal al aparato de que la resistencia interna a los cambios —que siempre existe en cualquier burocracia— no tiene futuro. historia del Mencho y Rosalinda González Las reformas que Díaz-Canel presentó incluyen apertura a inversión privada y ajustes al modelo de planificación central, medidas que en el vocabulario oficial cubano suenan casi heréticas.

Cuba en crisis: el contexto que explica por qué ahora

El respaldo de Raúl no cae en un vacío. Cuba atraviesa una de sus peores crisis económicas en décadas: escasez de combustible, apagones de hasta 20 horas diarias en algunas provincias, inflación disparada y una emigración masiva que ha llevado a cientos de miles de cubanos a abandonar la isla en los últimos tres años. El modelo de economía estatal planificada, que sobrevivió el Período Especial de los años 90, está mostrando grietas que ya no se pueden tapar con discurso.

La Habana / Foto: Xinhua

Las reformas que Díaz-Canel presentó buscan ampliar el espacio para pequeñas y medianas empresas privadas, atraer inversión extranjera con nuevas condiciones y reducir la dependencia del Estado como empleador principal. No es una apertura al estilo cubano de los 90 —es algo más ambicioso, y más urgente. El problema es que en La Habana los cambios estructurales siempre chocan con una burocracia que tiene décadas de operar de otra manera. Por eso el aval de Raúl vale lo que vale.

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