El brote de hantavirus que mató a al menos tres personas a bordo del crucero MV Hondius tiene nombre y apellido, se trata de Leo Schilperoord, un ornitólogo neerlandés de 70 años que contrajo la cepa Andes del virus días antes de embarcar.
La OMS confirmó que Schilperoord comenzó con síntomas el 6 de abril de 2026 y murió el 11 de abril sin llegar a tierra firme. Lo que convierte este caso en algo distinto a un brote ordinario es la cepa involucrada: la Andes es la única variante del hantavirus con capacidad confirmada de transmitirse de persona a persona.
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Dónde inició el contagio con el paciente cero
Leo Schilperoord y su esposa Mirjam Schilperoord-Huisman llevaban cinco meses recorriendo Sudamérica cuando abordaron el MV Hondius el 1 de abril de 2026 en el puerto de Ushuaia, Tierra del Fuego. La principal hipótesis de la OMS es que Leo se infectó durante una visita a un basurero municipal de la zona, donde realizaba observación de aves, su actividad habitual como ornitólogo profesional. Los basureros son focos conocidos de roedores silvestres, que son el reservorio natural del hantavirus.
La cepa Andes se transmite principalmente por inhalación de partículas de orina, heces o saliva de roedores infectados. Un ornitólogo que pasa horas en un sitio con alta densidad de roedores, agachado, revisando el suelo en busca de aves, está en condición de exposición directa. Schilperoord no tenía cómo saber que ese basural ya era un punto de alerta epidemiológica.
Su esposa Mirjam también falleció en el brote, convirtiéndose en una de las al menos tres víctimas confirmadas a bordo del crucero operado por Oceanwide Expeditions.

Por qué la cepa Andes cambió todo a bordo del MV Hondius
La mayoría de las cepas del hantavirus no se contagian entre humanos, se necesita contacto directo con el roedor, pero la cepa Andes es la excepción. Es la única variante documentada con transmisión persona a persona, lo que convirtió un caso de contagio individual en tierra en un brote activo dentro de un espacio cerrado con decenas de pasajeros y tripulantes.
La OMS señaló que, tras el contagio inicial de Leo Schilperoord, el virus se propagó por contacto cercano y prolongado a bordo. Un crucero de expedición polar es, por diseño, un entorno de convivencia intensa: cabinas compactas, comedores compartidos, excursiones en grupos pequeños. Las condiciones no pudieron ser más favorables para la cepa equivocada.
Oceanwide Expeditions no ha emitido hasta ahora un comunicado detallado sobre los protocolos de aislamiento aplicados a bordo tras la aparición de los primeros síntomas el 6 de abril.

Qué sigue para los pasajeros y la investigación
El MV Hondius opera rutas de expedición hacia la Antártida y el Ártico, con grupos de pasajeros de perfil científico y de ecoturismo, un público que, como Leo Schilperoord, suele tener contacto directo con fauna y entornos silvestres en tierra. Eso convierte este brote en una alerta de protocolo para todo el sector: ¿qué tipo de screening sanitario existe para pasajeros que vienen de zonas de riesgo antes de embarcar?
La OMS está coordinando el seguimiento de los contactos del brote. El número oficial de afectados más allá de las tres muertes confirmadas no se ha cerrado. Lo que sí está claro es que Leo Schilperoord llegó a Ushuaia a registrar aves en un basural y terminó siendo el origen de uno de los brotes de hantavirus más documentados en altamar.

Foto de portada: tomada de internet
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