Lula da Silva ganó la segunda vuelta de las elecciones presidenciales de Brasil con 51.78% de los votos frente al 48.22% de Flávio Bolsonaro, según resultados preliminares de este domingo 25 de octubre. Claudia Sheinbaum fue una de las primeras voces en reaccionar: “Viva la democracia, ganó el pueblo de Brasil. ¡Felicidades presidente Lula!”, escribió la presidenta mexicana en su cuenta de X. Mientras tanto, Bolsonaro se negó a reconocer la derrota y exigió anular la elección, dejando a Brasil en un momento político tenso.
Qué dijo Sheinbaum y por qué el triunfo de Lula importa en la región
El mensaje de Claudia Sheinbaum Pardo fue breve pero cargado: “¡Viva la democracia!”. La presidenta de México no tardó en posicionarse una vez que los números preliminares dieron a Lula da Silva como virtual ganador, y su reacción se enmarca en un contexto más amplio. Brasil se convierte así en uno de los pocos países de América Latina que resiste el giro a la ultraderecha que han experimentado naciones como Argentina y que cuenta con el respaldo activo del presidente estadounidense Donald Trump.
El regreso de Lula al poder —ya gobernó Brasil entre 2003 y 2010— representa un contrapeso significativo en la región. Y el hecho de que la victoria llegara en segunda vuelta, con una diferencia de apenas 3.56 puntos porcentuales, muestra lo polarizado que está el electorado brasileño. No fue un triunfo aplastante: fue el tipo de elección reñida que define décadas.
Flávio Bolsonaro rechaza los resultados y pide anular la elección
Desde el otro lado, Flávio Bolsonaro no aceptó la derrota. Cuestionó públicamente la decisión de ampliar en dos horas la jornada de votación y llamó a anular los comicios, en una postura que recuerda a la que adoptó su padre Jair Bolsonaro tras perder la presidencia en 2022. El negarse a reconocer resultados electorales se ha vuelto un patrón entre los líderes de ultraderecha en el continente, y Brasil lo vive otra vez con una intensidad que ya genera preocupación entre observadores internacionales.
La tensión está abierta. Brasil tiene un ganador en las urnas, pero la disputa política difícilmente terminará con el conteo de votos.
