Una de tantas historias de migrantes deportados de EUA se volvió a escribir y de nueva cuenta un menor de edad es quien sufre las consecuencias de las redadas migratorias que agentes del ICE llevan a cabo desde hace más de 10 meses, cuando Donald Trump llegó a la presidencia.
En esta ocasión, The New York Times dio a conocer la situación en la que se encuentra una madre guatemalteca que estaba en proceso de asilo y que fue deportada por error a principios de septiembre, dejando atrás a su pequeño hijo de apenas 2 años.
Como muchos migrantes latinoamericanos, especialmente mexicanos y centroamericanos, Maribel López se encontraba en la fábrica de barras nutricionales donde trabajaba, en el centro de Nueva York, cuando ella y sus compañeros fueron sorprendidos en una redada por agentes del ICE. Maribel fue detenida y casi de inmediato deportada a su natal Guatemala, pero eso no fue lo peor, atrás quedó su pequeño de dos años, a quien no tuvo oportunidad de llevarse, a pesar de que ella estaba en proceso de recibir asilo.

A pesar de tener papeles que acreditaban su estancia legal, Maribel fue deportada
Maribel llegó a Nueva York en 2018 con sus otros dos hijos, de ahora 23 y 21 años, para solicitar asilo debido a que en Guatemala fue víctima de abusos brutales durante años por parte de su pareja, padre de sus dos hijos mayores.
“La azotaba con cinturones, le arrojaba cristales y amenazaba con apuñalarla, dicen los documentos; una vez atravesó una puerta a machetazos y luego la asfixió y golpeó”, se lee en el reportaje de The New York Times.
Antes de que fuera detenida y deportada, su caso ya estaba en trámite para otorgarle el asilo permanente en Estados Unidos, por lo que contaba con documentos que la acreditaban como persona legal y que no podía ser expulsada, pero poco les importó a los agentes del ICE, no le permitieron mostrar sus documentos, ni llamar a su abogada y fue detenida; a la mañana siguiente ya estaba en Texas y dos días después ya estaba a bordo de un avión rumbo a Guatemala.
Tan rápido fue el proceso que tampoco le dieron oportunidad de ver qué pasaba con su pequeño hijo, pues aunque también indicó que a su cuidado estaba un menor de dos años y que él era ciudadano estadounidense, los agentes no le hicieron caso y no hubo manera de que pudiera dejarlo a resguardo de alguien de confianza o llevarlo con ella.
Por el momento, el menor quedó al cuidado de sus hermanos y gracias a los abogados que de inicio llevaron su petición de asilo al gobierno de EUA, pudieron movilizarse para que mediante correos electrónicos dieran cuenta de que Maribel había sido deportada por error.

Fue así que el 22 de septiembre, un director de oficina de campo del ICE dijo en un correo electrónico que iniciaría los trámites para que Lopez pudiera regresar a Estados Unidos.
Lamentablemente este caso no es un hecho aislado: para muchos migrantes latinoamericanos, especialmente mexicanos y centroamericanos, la separación familiar es una realidad persistente en los procesos de inmigración y deportación.
Este caso evidencia cómo las políticas migratorias actuales, y los operativos como los encabezados por ICE, pueden tener consecuencias devastadoras para las familias. En la práctica, lo que debería ser un proceso legal y justo muchas veces deriva en traumas para los niños y las madres que, en su mayoría, solo buscan protección.

Con información de The New York Times / Foto de portada: tomada de internet
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