Dos trenes de alta velocidad chocaron este miércoles en la provincia de Toledo, España, en el peor accidente ferroviario del país en al menos un año. Protección Civil confirmó un balance de al menos 64 muertos y 179 heridos, cifra que las autoridades advierten puede seguir subiendo. Uno de los convoyes, operado por Renfe en la ruta Madrid-Atocha a Sevilla-Santa Justa, impactó por detrás al tren de la compañía italiana Iryo, que estaba detenido en la vía. La colisión ocurrió a unos 150 kilómetros al sur de Madrid y descarriló varios vagones.
Cómo fue el choque entre Renfe e Iryo
Los primeros reportes oficiales indican que el tren de Renfe chocó por alcance al convoy de Iryo, que se encontraba parado sobre la vía. El impacto descarriló varios vagones y activó de inmediato los protocolos de emergencia en la zona. Aún se investigan las causas: no hay versión oficial sobre si hubo fallo humano, mecánico o de la infraestructura de señalización. La línea ferroviaria que conecta Madrid con Andalucía quedó suspendida mientras continúan las labores de rescate y las investigaciones para esclarecer qué ocurrió.
El balance de 64 muertos superó rápidamente las primeras estimaciones, que hablaban de “al menos diez” fallecidos. Un reporte intermedio de autoridades regionales llegó a cifrar la cifra en 30. Protección Civil fue quien elevó el conteo definitivo a 64, con qué pasó en el accidente de Adamuz en España como referencia reciente: aquel choque, ocurrido hace menos de un año en Andalucía, dejó 46 muertos en circunstancias similares.
España, segunda catástrofe ferroviaria en menos de un año
El accidente de Toledo llega apenas meses después de los siniestros de Adamuz y Gelida, que en enero ya habían reavivado el debate sobre el mantenimiento y la seguridad de la red ferroviaria española. El de Adamuz fue especialmente grave: dos trenes de alta velocidad colisionaron y dejaron 46 muertos, lo que obligó al gobierno a abrir una revisión del sistema.
Que el patrón se repita en la línea Madrid-Sevilla —una de las rutas de alta velocidad más transitadas de Europa— pone en el centro de la conversación una pregunta incómoda: si el accidente de Adamuz no fue suficiente para reforzar los protocolos de seguridad, qué garantías existen ahora. Las autoridades españolas no han respondido esa pregunta todavía.
