Bob Dylan se presentó ante el papa León XIV en el Palacio Apostólico del Vaticano este miércoles vestido completamente de negro: sudadera, guantes y capucha puesta. Fiel a sí mismo hasta en la audiencia más formal del planeta. El encuentro no fue una visita de cortesía cualquiera: entre los dos existe un lazo intelectual que el propio pontífice había tendido meses antes al citar una canción del músico para advertir sobre el riesgo de las armas nucleares.
El intercambio de regalos y lo que cada uno eligió llevar
El papa le regaló un rosario a Dylan. Dylan le entregó un ejemplar de Chronicles: Volume One, su autobiografía. Dos objetos que dicen bastante sobre cómo cada uno se posicionó en ese cuarto: el pontífice ofreciendo su símbolo más reconocible, el músico entregando su propia voz escrita, la versión de sí mismo que él mismo construyó. Antonio Spadaro, subsecretario del Dicasterio para la Cultura y la Educación, fue quien acompañó a Dylan ante el papa y describió el momento como uno que “tiene el sabor de la historia”.
La reunión tuvo lugar en la biblioteca apostólica del Palacio Apostólico. En las fotos difundidas por la oficina de prensa vaticana se ve a León XIV sonriente frente al Nobel de Literatura y a ambos sentados a una mesa, con Dylan conservando su look intacto, capucha incluida.
Por qué León XIV ya conocía a Dylan antes de que se sentaran a la mesa
El encuentro tiene raíces más profundas que la agenda de la gira europea. En julio pasado, León XIV citó la canción “Go Away You Bomb”, escrita por Dylan en 1963, en el prólogo del libro Disarmata e disarmante. La pace è un dono, un texto centrado en los riesgos del rearme y el uso armamentístico de la energía nuclear. No es habitual que un papa ancle un argumento sobre política internacional en una canción de folk estadounidense; ese gesto le dice algo sobre lo que León XIV entiende por autoridad cultural.
No es la primera vez que Dylan se cruza con el mundo católico en el más alto nivel. En 1997, tocó ante Juan Pablo II y cientos de miles de jóvenes en un congreso eucarístico en Bologna. Este jueves canta en Roma y el sábado regresa precisamente a Bologna, cerrando un arco de casi tres décadas. Y León XIV tampoco es novato con íconos del rock americano: en julio ya había recibido a Patti Smith, recién galardonada con el Premio Princesa de Asturias de las Artes. El Vaticano, al menos con este papa, está teniendo una temporada cultural inusualmente interesante.
