Una enorme grieta que apareció en calles de la colonia San Juan de Aragón IV Sección, en la alcaldía Gustavo A. Madero, mantiene preocupados a vecinos y autoridades de la Ciudad de México. La fractura, que ya rebasa los 700 metros de longitud, ha provocado hundimientos en el pavimento, afectaciones en banquetas y una importante fuga de agua, además de cierres parciales a la circulación para evitar accidentes.
El problema se localiza sobre la avenida José Loreto Fabela, a la altura de la avenida 510. En distintos puntos pueden observarse placas de asfalto levantadas, banquetas fracturadas y zonas donde el terreno comenzó a ceder, lo que ha obligado a acordonar parte del área mientras continúan las labores de reparación.
De acuerdo con la Secretaría de Gestión Integral del Agua (Segiagua), una fuga en una tubería principal de 20 pulgadas provocó que el agua se filtrara al subsuelo durante varias horas, debilitando el terreno hasta generar el hundimiento. La dependencia realizó trabajos para controlar la fuga y evitar que el daño siguiera creciendo.

Autoridades ya investigan qué originó la enorme grieta
Sin embargo, el origen exacto de la grieta todavía no está completamente definido. Especialistas del Gobierno de la Ciudad de México realizan estudios técnicos para determinar si el fenómeno fue causado únicamente por la fuga de agua o si también influyeron las condiciones del subsuelo, una posible falla geológica o el reblandecimiento natural del terreno. Hasta ahora no existe un dictamen oficial.
La situación ha generado inquietud entre los habitantes de la zona, quienes aseguran que la grieta ha seguido extendiéndose y temen que alcance viviendas cercanas. Algunos vecinos relataron que primero notaron una fuerte salida de agua y, horas después, comenzaron a aparecer las primeras fracturas sobre la avenida. Incluso hubo vehículos que quedaron inclinados debido a los hundimientos registrados en el lugar.
Mientras continúan las investigaciones, las autoridades mantienen cerrados algunos tramos de la vialidad y piden a peatones y automovilistas evitar acercarse a las zonas acordonadas. También se mantiene un monitoreo permanente para detectar cualquier cambio en el terreno y actuar de inmediato en caso de que la grieta siga avanzando.
Aunque las autoridades aseguran que trabajan para estabilizar el área y reparar la infraestructura dañada, los vecinos esperan que los estudios determinen con precisión qué provocó este inusual fenómeno y, sobre todo, que se garantice que no representa un riesgo para las viviendas y negocios cercanos.
Con información de Nación 321 / Foto de portada: David Deolarte, La Prensa
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