La muerte de Coco, un perro de raza pomerania que fue llevado a una estética canina en la colonia Roma, ha provocado indignación en redes sociales y entre organizaciones defensoras de los animales, luego de que sus dueños denunciaran que el animal perdió la vida mientras se encontraba bajo el cuidado del establecimiento.
De acuerdo con los primeros reportes, Coco ingresó al negocio para recibir un servicio de estética, pero horas después su familia fue informada de que había fallecido. La versión de los propietarios apunta a posibles irregularidades en el manejo del perro, por lo que exigieron una investigación para esclarecer lo ocurrido y determinar si existió negligencia.
En redes, se dio a conocer que el responsable, identificado como Kevin ‘N’, fue detenido en el lugar, la estética canina Spa-Pet, ubicada en las calles de Medellín y Coahuila, en la colonia Roma Norte de la Ciudad de México y tras saberse del caso de Coco, varios usuarios en redes comenzaron a contar su experiencia de maltrato a sus mascotas, por lo que no sería la primera vez que esto ocurre, a pesar de que el dueño indicó que el joven de 20 años era “aprendiz”, por lo que la familia pide una investigación también para el lugar.

El maltrato a Coco quedó registrado en las cámaras de vigilancia de la estética
El caso rápidamente se volvió viral y generó una ola de reacciones de usuarios que pidieron justicia para Coco y mayor supervisión sobre este tipo de establecimientos. También surgieron llamados para que las autoridades revisen los protocolos de seguridad y atención que deben seguir las estéticas y pensiones para mascotas.
El caso de Coco generó aún más indignación, pues posterior a su muerte, se dio a conocer un video de cámaras de vigilancia de la estética, donde se ve a Kevin ‘N’ golpear en repetidas ocaciones con un cepillo al perrito de 10 meses y además, maltratarlo cuando lo llevó a bañar; este maltrato es el que derivó en su muerte, de acuerdo con sus dueños.
Tras la denuncia pública, autoridades capitalinas iniciaron las investigaciones correspondientes para conocer las circunstancias exactas de la muerte de Coco. Mientras tanto, familiares y activistas han realizado manifestaciones para exigir que el caso no quede impune.
Más allá de la indignación en redes, el asunto podría tener consecuencias legales importantes. En la Ciudad de México, el maltrato animal es un delito. Cuando los actos de crueldad o negligencia provocan la muerte de un animal, la legislación contempla penas que pueden alcanzar hasta seis años de prisión, además de sanciones económicas para los responsables. La gravedad de la pena depende de lo que determinen las investigaciones y de si las autoridades logran acreditar responsabilidad directa en los hechos.
El caso de Coco ha reabierto el debate sobre la responsabilidad que tienen los negocios dedicados al cuidado de mascotas y la necesidad de que existan mayores mecanismos de vigilancia para garantizar el bienestar de los animales. Por ahora, la investigación sigue en curso, mientras familiares, activistas y usuarios de redes sociales esperan respuestas sobre lo que ocurrió con el perro que hoy se ha convertido en símbolo de una exigencia de justicia animal.

Con información de NMás, La Silla Rota / Foto de portada: tomada de internet
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