Un alumno del CETMAR 05 de Salina Cruz, Oaxaca, grabó los baños de su escuela y los puso a circular en redes: lavabos desprendidos, tuberías expuestas, sanitarios bloqueados y zonas inundadas. El video de Carlos Alonso se hizo viral y desató una polémica que terminó con el gobernador Salomón Jara visitando personalmente el plantel para prometer la rehabilitación de las instalaciones. Detrás de esa visita, una pregunta que miles ya están haciendo en redes: ¿no era esa su chamba desde antes?
El video que nadie en la escuela quería que se viera
Carlos grabó lo que cualquier alumno ve cada vez que entra al baño de hombres del CETMAR 05: pintas en las paredes, humedad, tuberías al descubierto, sanitarios fuera de servicio y charcos que no desaparecen. Lo que lo hizo diferente fue subirlo. En el mismo video cuestionó algo que le parecía absurdo: la escuela les exigía uniforme completo y cuotas escolares mientras las instalaciones llevaban así quién sabe cuánto tiempo.
La grabación circuló rápido. Alumnos, padres de familia e internautas reaccionaron con indignación y empezaron a circular versiones de que Carlos podría ser expulsado o suspendido como represalia por denunciar. La escuela negó que hubiera sido dado de baja, pero la presión ya estaba encima: familiares y compañeros pidieron públicamente que no hubiera consecuencias para él, y se presentó una queja ante la CNDH por posibles afectaciones a sus derechos. El caso de Carlos Alonso y la denuncia escolar en Oaxaca se convirtió en símbolo de algo más grande que un baño en mal estado.
Salomón Jara apareció, pero las redes no se la creyeron del todo
El gobernador de Oaxaca, Salomón Jara, no mandó a un funcionario de tercer nivel. Fue él personalmente al CETMAR 05 de Salina Cruz, se reunió con Carlos, reconoció públicamente que el plantel necesitaba atención y anunció que su gobierno intervendría para rehabilitar los sanitarios. Carlos agradeció el respaldo. Aparentemente, caso cerrado.
Pero en redes sociales el relato fue otro. Mientras algunos celebraban que el gobernador hubiera respondido, muchos señalaron lo mismo con distintas palabras: un alumno no debería necesitar hacer viral el video de un baño roto para que el Estado cumpla con lo básico. La crítica no es que Jara haya ido — es que tuvo que ir. Que en Oaxaca, como en casi todo el país, la infraestructura escolar pública llega al punto de colapso sin que nadie mueva un dedo hasta que la indignación en redes se vuelve imposible de ignorar.
