Cárdenas, Tabasco: violencia coordinada deja bloqueos, incendios y disparos contra funcionario

Al menos 8 vehículos de carga pesada fueron incendiados por personas armadas y bloquearon cuatro carreteras de Tabasco.

Tabasco amanece con balaceras, quema de vehículos y bloqueos

La madrugada del 22 de septiembre de 2023 marcó un punto de quiebre en Cárdenas, Tabasco. Entre las 5 y las 8 de la mañana, grupos armados coordinaron una ola simultánea de violencia que incluyó balaceras, incendios de vehículos pesados, bloqueos de carreteras federales y un ataque directo contra la vivienda de un funcionario municipal. El municipio despertó en estado de sitio, con comercios cerrados, transporte interrumpido y familias resguardadas en sus casas.

Carreteras federales bloqueadas: el alcance de la operación

Los grupos criminales coordinaron bloqueos simultáneos en al menos cuatro carreteras de competencia federal que conectan a Cárdenas con municipios vecinos: la ruta Villahermosa-Cárdenas, Cárdenas-Comalcalco, Cárdenas-Huimanguillo y Cárdenas-Coatzacoalcos. En cada punto, vehículos pesados fueron incendiados para crear barricadas que paralizaran el tránsito.

Reportes preliminares hablaban de al menos tres unidades quemadas, aunque fuentes posteriores elevaron la cifra a más de diez vehículos comerciales destruidos. Las imágenes compartidas en redes sociales mostraban columnas de humo negro sobre las carreteras y conductores abandonando sus unidades en medio del pánico. No se reportaron muertes durante estos bloqueos, pero el impacto económico y logístico fue inmediato: el comercio interestatal quedó paralizado, los tiempos de traslado se multiplicaron y la incertidumbre se apoderó de la región.

Ataque directo: la casa del coordinador de Protección Civil bajo fuego

Mientras ocurrían los bloqueos en las carreteras, un comando armado se dirigió a la colonia El Toloque, donde reside Gustavo Carmona, coordinador de Protección Civil en Tabasco. El domicilio del funcionario fue objeto de múltiples disparos de armas de fuego en lo que fue claramente un acto de intimidación o represalia dirigido.

La Policía Municipal acudió al lugar y acordonó la zona, pero no se reportaron víctimas en el ataque. El hecho de que un funcionario municipal fuera atacado de forma tan directa sugiere que los grupos criminales operaban con información previa sobre la ubicación exacta de objetivos específicos, lo que apunta a una operación planificada y coordinada, no a actos espontáneos de violencia.

La respuesta institucional: cierre de espacios públicos

Ante la escalada de violencia y la inseguridad que se desataba en tiempo real, instituciones educativas tomaron decisiones preventivas. La Universidad Popular de la Chontalpa (UPCH) emitió un comunicado suspendiendo todas las actividades académicas y administrativas para proteger a su comunidad: estudiantes, docentes y personal administrativo.

“Para salvaguardar la seguridad de la comunidad universitaria ante los hechos registrados en el estado, se suspenden actividades hoy en la Universidad Popular de la Chontalpa para todo personal, tanto docente como administrativo y alumnos”, señaló la institución en su comunicado oficial.

El Colegio de Bachilleres de Tabasco también implementó medidas similares, reflejando una decisión compartida entre autoridades educativas de no exponer a menores y jóvenes a una zona de conflicto activo. Estas suspensiones no son medidas aisladas, sino respuestas que revelan el grado de incertidumbre y peligro percibido en las primeras horas del evento.

Un patrón de violencia en escalada

Lo que ocurrió en Cárdenas el 22 de septiembre no fue un incidente aislado. Fue el segundo evento de violencia de gran magnitud en Tabasco en menos de un mes, indicativo de una disputa territorial o una reconfiguración de poder entre grupos criminales. Los patrones de coordinación simultánea en múltiples puntos, el ataque selectivo a funcionarios y la capacidad de movilizar recursos y personal sugieren la participación de organizaciones con estructura, financiamiento y alcance territorial significativo.

La violencia en estados del norte del país ha operado bajo dinámicas similares durante años, pero su expansión hacia estados del sureste como Tabasco marca una reconfiguración preocupante del mapa del crimen organizado en México. Las carreteras federales, espacios de tránsito comercial crítico, se han convertido en campos de batalla donde los grupos criminales demuestran su poder de fuego y su capacidad de parálisis estatal.

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