La tragedia en Hermosillo sigue creciendo y ya provoca indignación, pues lamentablemente aumentó a ocho el número de personas fallecidas tras recibir inyecciones de sueros vitaminados en una clínica privada, un tratamiento que se vendía como “revitalizante” pero que hoy está bajo investigación por posibles fallas graves.
De acuerdo con autoridades de salud, las muertes estarían relacionadas con una probable contaminación bacteriana en los sueros vitaminados aplicados, lo que habría provocado infecciones severas en los pacientes y que conforme pasan los días, se siguen sumando pacientes fallecidos.
Las víctimas comenzaron a presentar síntomas graves en cuestión de horas o incluso días después de recibir el tratamiento de sueros vitaminados, lo que los llevaron a ser hospitalizados de urgencia y posteriormente, debido a que su situación empeoró, perdieron la vida. Hasta el momento, lo síntomas de los pacientes han sido diversos y algunos han presentado mareos, vómito, malestar general y en uno de ellos, hemorragias.

Autoridades ya buscan al médico responsable de aplicar los sueros vitaminados
El tratamiento de los sueros vitaminados fue aplicado en una misma clínica privada de Hermosillo, Sonora, la cual ya fue clausurada, mientras que las autoridades mantienen un operativo para localizar al médico señalado como presunto responsable, identificado como Jesús Maximiano “N”, quien actualmente se encuentra prófugo.
En total, al menos 11 personas resultaron afectadas: además de los ocho fallecimientos, una persona permanece hospitalizada y otras dos lograron recuperarse. El caso ha encendido alertas a nivel nacional no solo por la magnitud de la tragedia, sino por el tipo de tratamiento involucrado.
Los llamados “sueros vitaminados” o “vitamin drip” se han popularizado como terapias rápidas para combatir el cansancio, la deshidratación o incluso la resaca, pese a que especialistas advierten que no tienen respaldo científico sólido.

Además, expertos señalan que estos procedimientos pueden ser especialmente peligrosos si no se realizan bajo condiciones sanitarias estrictas, ya que cualquier contaminación entra directamente al torrente sanguíneo, lo que puede desencadenar infecciones generalizadas y mortales en poco tiempo.
Mientras continúan las investigaciones de autoridades estatales y federales, el caso ha abierto un fuerte debate sobre la falta de regulación y supervisión en este tipo de clínicas, así como sobre la promoción de tratamientos “milagro” que, lejos de ayudar, pueden terminar en tragedias como la de Hermosillo.

Con información de El País / Foto de portada: tomada de internet
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