Un hombre que asegura ser integrante del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) afirmó ante el noticiero público italiano TG1 que incineró los cuerpos de 250 personas en el Rancho Izaguirre, en Teuchitlán, Jalisco — el mismo predio vinculado a desapariciones masivas y a un campo de adiestramiento del cartel. La entrevista, transmitida el 10 de octubre con el rostro del sujeto cubierto, reavivó el caso y obligó a la Fiscalía General de la República (FGR) a responder de forma pública.
Lo que dijo el presunto sicario ante la televisión italiana
En la entrevista emitida por TG1, el hombre de identidad no revelada sostuvo que en el Rancho Izaguirre fueron asesinadas más de 500 personas y que él se encargó personalmente de quemar a la mitad. La cifra — 250 cuerpos incinerados — es la más alta que cualquier testigo ha puesto sobre la mesa en este caso, y llega desde una fuente anónima a una audiencia que no es la mexicana.
El testimonio contrasta con lo que los colectivos de búsqueda de personas desaparecidas en Jalisco llevan documentando desde que el rancho quedó expuesto. Las familias que buscan a sus hijos desde hace años llevan meses señalando este predio como un lugar donde pudieron haber ocurrido ejecuciones masivas. La declaración ante la TV italiana no les da las respuestas que esperan, pero sí le pone nombre — aunque sea anónimo — a algo que para ellas siempre fue una sospecha. El caso Rancho Izaguirre y los desaparecidos en Jalisco ha movido a cientos de colectivos que siguen esperando acceso a información oficial.
Por qué la FGR rechazó la versión y qué dice la investigación oficial
La FGR respondió a través de redes sociales con un mensaje directo: la supuesta incineración masiva de personas no está acreditada. No como especulación, sino como postura oficial con contexto pericial detrás.
La Fiscalía informó que el procesamiento del sitio tiene un avance del 92 por ciento y que la Fiscalía Especializada de Derechos Humanos ya ha llevado a proceso a 15 personas relacionadas con el campo de adiestramiento del CJNG en Teuchitlán. Las investigaciones activas incluyen análisis de telefonía, dispositivos móviles con control judicial y testimonios de víctimas. “Continuaremos informando conforme el debido proceso lo permita”, cerró la institución.
El desmenti no cierra el caso ni calma a las familias. Lo que hace es instalar una tensión legal clara: un relato anónimo con cifras enormes frente a una investigación oficial que avanza pero que todavía no ha dicho cuántos cuerpos encontró ni cuántas personas murieron en ese rancho. Esa brecha es exactamente lo que mantiene el caso abierto — y lo que hace que testimonios como el del noticiero italiano sigan circulando.
