Claudia Sheinbaum Pardo declaró este martes que México está listo para lograr los primeros acuerdos con Estados Unidos en la nueva ronda de negociación del T-MEC. La presidenta se mostró optimista ante un proceso que lleva semanas bajo presión arancelaria y que tiene consecuencias directas en el comercio bilateral y en el empleo mexicano. La revisión formal del tratado entra a una fase clave con ambas delegaciones ya sentadas en la mesa.
Esta semana inicia la nueva ronda de negociaciones entre Canadá, EEUU y México, en ese contexto y aunque no era el propósito principal de su visita a Nueva York, para la Final del Mundial FIFA 2026, la presidenta reveló que tuvo la oportunidad de hablar del tema comercial.
“Después con el presidente Trump y el primer ministro Carney realmente fueron pocos momentos, pero sí tuvimos alguna oportunidad para comentar el tema comercial”, puntualizó.

“Todos se portaron muy respetuosos, agradables; fue un ambiente de mucha cordialidad”, destacó la presidenta Sheinbaum.
Qué dijo Sheinbaum sobre la negociación
La presidenta habló desde Palacio Nacional y fue directa: hay voluntad de ambas partes y la expectativa es cerrar acuerdos iniciales en esta ronda. No dio fechas exactas ni detalló los puntos específicos sobre la mesa, pero el tono fue de optimismo controlado —lejos del alarmismo que rodeó las primeras semanas de tensión arancelaria con la administración de Donald Trump.
El contexto importa: la revisión del T-MEC estaba programada para 2026, pero las presiones arancelarias de Washington adelantaron las conversaciones. Desde principios de año, México ha tenido que navegar entre mantener la relación comercial más importante del país —que representa más del 80 por ciento de sus exportaciones— y no ceder en puntos sensibles como energía, autos y sector agropecuario. qué sectores mexicanos están más expuestos a los aranceles de Trump

Qué significa un ‘primer acuerdo’ en el T-MEC y por qué importa ahora
No se trata de reescribir el tratado completo. Un primer acuerdo en esta ronda significaría congelar o reducir aranceles específicos a cambio de compromisos concretos de México en temas como inversión, reglas de origen o seguridad fronteriza. Es decir: alivio puntual, no solución definitiva. Pero para la economía mexicana —y para el tipo de cambio— incluso un acuerdo parcial manda una señal de estabilidad que los mercados están leyendo en tiempo real.

Lo que está claro es que México llega a esta ronda con más urgencia que Estados Unidos. La dependencia comercial es asimétrica: lo que para Washington es una negociación entre varias, para México es la negociación central de su política económica exterior en 2025. Sheinbaum lo sabe, y por eso el tono optimista también es una jugada política: proyectar confianza hacia adentro tanto como hacia afuera.
