La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo arremetió este martes contra los ministros y las ministras de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) por aprobar restituir el seguro de gastos médicos mayores con cargo al presupuesto público, dentro del anteproyecto de la Corte para 2027.
En la conferencia mañanera, los acusó directamente de buscar privilegios, los comparó con cualquier servidor público y les recordó que tienen el mismo salario que ella —y que, si quieren un seguro privado, pueden pagárselo de su bolsillo. La frase que ya circula en redes:
“Algo pasa cuando entran ahí a ese edificio, ¿no? como que se transforman, no sé, ha de estar embrujado por los espíritus del pasado. No está bien, esa es mi opinión. No a los privilegios”, señaló la presidenta de México.

El seguro, los mil 800 millones y la pelea con la Corte
El detonante es concreto: el anteproyecto de presupuesto de la SCJN para 2027 incluye restituir el seguro de gastos médicos mayores para ministros y personal, y además pretende hacerse de los ahorros generados por el Tribunal de Disciplina Judicial, estimados en mil 800 millones de pesos. El documento todavía debe pasar por el Órgano de Administración Judicial (OAJ) y la decisión final la tomará la Cámara de Diputados, pero eso no impidió que Sheinbaum saliera a frenarlo desde el atril.
La Presidenta fue directa en la lógica: los ministros tienen un buen salario —el mismo que ella— y con eso les alcanza para pagar un seguro privado si así lo desean. Lo que no acepta es que ese costo lo absorba el erario.
“Si ellos quieren pagar un seguro de gastos médicos mayores con su salario, pues adelante, tienen toda la libertad. Pero no está bien que el recurso público se utilice para eso”, afirmó la presidenta Sheinbaum Pardo.
Y los remitió a las opciones que ya tienen como servidores públicos: el ISSSTE o el IMSS Bienestar, exactamente igual que cualquier trabajador del gobierno.

‘Hay que recordar a Juárez’: el argumento histórico de Sheinbaum
Sheinbaum no se quedó en el argumento presupuestal. Apeló a la historia con una referencia que en este gobierno funciona como señal ideológica inapelable: Benito Juárez y su lucha contra los fueros y privilegios del siglo XIX. ‘El mejor presidente de México. Hay que recordar la historia por qué se llega’, dijo. La austeridad republicana no es, en su lectura, un capricho administrativo: es una deuda con el origen del Estado laico mexicano.
Lo que el fragmento dejó más expuesto fue la imagen que Sheinbaum construyó de la Corte como institución que corrompe a quienes entran en ella. La frase del edificio ‘embrujado por los espíritus del pasado’ no es solo color —es un diagnóstico político: los ministros pierden el sentido de realidad cuando cruzan esa puerta, y la humildad que pide la Presidenta es precisamente volver a verse como servidores del pueblo, no como casta aparte.

