Claudia Sheinbaum dio el banderazo a los Maratones de Lectura, un programa que moviliza a más de millón y medio de jóvenes en todo el país al mismo tiempo. La iniciativa, coordinada con la Secretaría de Educación Pública, busca revertir la caída en los hábitos de lectura entre estudiantes mexicanos de educación básica y media superior. Es la apuesta educativa más masiva del actual gobierno federal en términos de alcance y logística.
“Debe haber otra manera posible de ser joven, debe haber otra manera posible de ser humano y de ser libre”, citando a Rosario Castellanos, destacó Olivia Oropeza, mujer poeta y escritora mexicana, una de las impulsoras de esta brillante iniciativa.

Qué son los Maratones de Lectura y cómo funcionan
Los Maratones de Lectura son jornadas colectivas donde estudiantes de escuelas públicas y privadas de todo México leen simultáneamente durante un periodo determinado, con materiales distribuidos por la SEP. El objetivo no es competir ni evaluar: es que el acto de leer se convierta en un hecho comunitario, algo que ocurre en grupo y en el mismo momento en millones de salones. El programa retoma una lógica que ya funcionó en otros países latinoamericanos: hacer visible la lectura como práctica cotidiana, no como tarea escolar.
La cifra de 15 millones de participantes la convierte en la acción educativa de mayor cobertura del sexenio hasta ahora. Sheinbaum encabezó el arranque en un acto que reunió a autoridades educativas y estudiantes de la CDMX, aunque la actividad se replicó de forma simultánea en los 32 estados del país.
Abraham Carro Toledo, director general de IMJUVE, explicó que estas dinámicas lectoras se realizarán mes con mes a nivel federal y que cada estado además realizará otras de manera semanal. Aseguró que todas y todos quienes quieran participar pueden hacerlo.

El contexto: México y su déficit lector
El programa llega en un momento donde los datos sobre hábitos de lectura en México son poco alentadores. México se ubicaba por debajo del promedio latinoamericano en consumo voluntario de libros, con una brecha especialmente pronunciada entre jóvenes de 12 a 18 años.
Ese déficit es el que los Maratones de Lectura intentan atacar desde la exposición masiva. La apuesta del gobierno de Sheinbaum no es solo pedagógica: hay un componente político claro en demostrar que la educación pública puede movilizar a millones al mismo tiempo. Si el programa logra sostenerse más allá de una jornada simbólica y convertirse en un calendario anual con seguimiento, podría marcar una diferencia medible.
Para familias con hijos en escuelas públicas, la pregunta práctica es si los materiales llegan a todas las escuelas por igual o si la cobertura real es desigual según el estado.
