La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo anunció tres foros regionales para construir una propuesta de regulación de redes sociales y dispositivos digitales dirigida a menores de edad, que será entregada al Congreso. Las fechas ya están definidas: 19 de agosto en Nuevo León, 3 de septiembre en Chiapas y 17 de septiembre en Guerrero. El diagnóstico detrás de la iniciativa es contundente: el 90 por ciento de los adolescentes mexicanos está conectado a internet y las niñas tienen el doble de riesgo de desarrollar trastornos alimentarios por exposición a redes sociales.
“Nosotros no queremos que esta sea una idea del Gobierno hacia la sociedad, sino que se construya un consenso para poder regular la inteligencia artificial y sobre todo las plataformas. Que se utilice el conocimiento científico que hoy se tiene de cómo genera adicción, de cómo utilizarlo en la noche antes de ir a dormir provoca efectos en el sueño, a niñas, niños más, pero también en los adultos”, indicó la presienta Sheinbaum durante la conferencia Mañanera del 20 de julio del 2026.

Qué propone el gobierno y por qué ahora
La propuesta no es prohibir el internet ni los celulares. Sheinbaum fue explícita: el objetivo es construir un consenso nacional —con madres, padres, docentes, especialistas e instituciones de educación superior— para llegar a un esquema de regulación basado en evidencia científica. El gobierno ya sabe que imponer restricciones desde arriba no funciona; por eso el formato es de foros abiertos, no de decreto.
“Entonces que se traduzca en algún esquema de regulación, pero sobre todo a la educación digital, que las mamás y los papás sepan qué impactos tiene que su hijo vea ocho horas al día un dispositivo tecnológico, cómo pierde relación con otras actividades sociales, cómo en las familias que están la mamá, el papá y los hijos viendo el celular a la misma hora todo el tiempo también genera distorsiones en las relaciones familiares … No se trata de regular por regular, sino que más bien entre todas y todos lleguemos a un acuerdo”, abundó la mandataria.
El secretario de Educación Pública, Mario Delgado Carrillo, aportó el contexto: más del 70 por ciento de la población mexicana de 6 años o más usa internet, cifra que sube al 90 por ciento entre adolescentes. La ONU señala que los jóvenes de 15 a 24 años son el grupo más conectado del planeta. En 16 estados de México ya existe alguna regulación vigente, como la prohibición del uso de celulares en escuelas, pero no hay un marco nacional unificado. Los foros buscan exactamente eso. En paralelo, los lunes de la conferencia matutina estarán dedicados durante el próximo mes a presentar evidencias científicas sobre el impacto del uso de tecnología, lo que convierte las mañaneras del pueblo en una plataforma de alfabetización digital antes de que lleguen los foros.

Las cifras que hacen urgente la conversación
El representante de la Unesco en México, Andrés Morales Arciniegas, presentó los números que justifican la urgencia: una de cada tres personas conectadas a internet en el mundo es menor de edad; el 83 por ciento de los padres y madres está preocupado porque sus hijos pasan demasiado tiempo frente a pantallas; y las niñas son dos veces más propensas que los niños a experimentar trastornos alimentarios vinculados a la exposición en redes sociales. A marzo de 2026, ya 114 sistemas educativos —el 58 por ciento de los países— han implementado alguna forma de regulación.

El dato más perturbador lo aportó la doctora Cimenna Chao Rebolledo, psicóloga educativa de la UNAM, conectada desde Nueva York: los mayores de 16 años en México usan internet un promedio de 7.32 horas diarias; 8 de cada 10 estudiantes ya usan IA generativa; y el 33 por ciento de las personas solteras de la Generación Z ha sostenido alguna relación romántica con un agente de inteligencia artificial. Para Chao Rebolledo, la respuesta no está en limitar el acceso a la tecnología sino en fortalecer los entornos humanos y digitales alrededor de los menores: acuerdos de horarios en casa, espacios de convivencia no académica en las escuelas y plataformas diseñadas bajo lo que llamó el principio de ‘Ética del Cuidado’, donde los algoritmos no estén optimizados para generar adicción.

