Mateo tiene 6 años, autismo y ya no podrá ver con uno de sus ojos. Un compañero de segundo grado le clavó un lápiz durante una clase en la primaria Josefa Ortiz de Domínguez, en Chicoloapan, Estado de México, y la lesión fue tan grave que los médicos confirmaron pérdida permanente de visión. Lo más devastador no es solo la agresión: es que la familia lo había advertido antes, la maestra lo ignoró y el Ministerio Público rechazó la denuncia.
Meses de bullying, una maestra que no actuó y un lápiz que cambió todo
La madre de Mateo había avisado. Empujones, golpes y amenazas con tijeras por parte del mismo compañero de clase — todo reportado a la maestra Karen Merino Delgadillo y a la dirección del plantel. Ninguna intervención, ninguna sanción. El día de la agresión con el lápiz, la docente llamó a la mamá para que fuera a recoger al niño y le comunicó que solo había recibido “un golpe en el ojo”. La familia llegó y encontró algo completamente distinto.
El pequeño fue llevado de urgencia a recibir atención médica. Los cirujanos intervinieron, pero el daño ya era irreversible: Mateo perdió permanentemente la visión del ojo afectado y necesitará una segunda cirugía para tratar el daño en tejido. La familia señala que la maestra no dio aviso a los servicios de emergencia ni gestionó los primeros auxilios dentro de la escuela — minutos que, médicamente, pueden marcar la diferencia entre una lesión tratable y una pérdida definitiva. Este tipo de negligencia escolar ante agresiones físicas graves no es un caso aislado en México; otros casos de violencia en escuelas primarias han expuesto las mismas fallas de protocolo una y otra vez.
Padres bloquean la escuela porque el MP les cerró la puerta
El jueves 5 de junio, decenas de padres de familia de la unidad habitacional Real de Costitlan, Ara 2, en Chicoloapan, bloquearon los accesos de la primaria Josefa Ortiz de Domínguez con cartulinas. Exigen la destitución inmediata de la directiva y explicaciones sobre el protocolo omitido tras la agresión. La protesta creció a lo largo de la mañana mientras la Secretaría de Educación del Estado de México (SEMx) demoraba su llegada a la zona.
La madre de Mateo intentó levantar una denuncia penal ante el Ministerio Público local, pero enfrentó negativas para iniciar la carpeta de investigación por negligencia escolar y lesiones calificadas.
Ese rechazo fue el detonador. Los manifestantes advirtieron que no liberarán las instalaciones ni permitirán el reingreso de las autoridades educativas hasta que haya sanciones concretas y una reparación integral del daño para el niño. Colectivos de protección a la infancia ya exigen la intervención directa de la Fiscalía General de Justicia del Estado de México (FGJEM) para deslindar responsabilidades penales.
