Edwin Enrique tenía 7 años y quería a su abuelo más que a nadie. El sábado 9 de mayo de 2026, ese abuelo murió en un hospital de Mexicali, Baja California, durante la madrugada.
Todo ocurrió en el fraccionamiento Valle de las Misiones unas horas después de que Edwin Enrique, se enterara de la terrible noticia, pues no aguantó la tristeza y decidió quitarse la vida en su propia habitación. La Fiscalía General del Estado confirmó el deceso por asfixia.
Edwin Enrique no soportó la pérdida de su abuelo
La mañana del 9 de mayo comenzó con la peor noticia que podía recibir una familia, José Ansunción, el abuelo de Edwin Enrique, con quien el niño tenía un vínculo muy cercano, había fallecido en un hospital de Mexicali durante la madrugada.
Mientras la familia procesaba el golpe, la mamá de Edwin Enrique le comunicó la lamentable noticia y al ver que le había afectado, intentó distraerlo, por lo que lo mandó a su recámara y le pidió que ordenara su ropa, pero después de unos minutos, al darse cuento que no hacía ruido, decidió ir a buscarlo.
Al entrar a la recámara encontró la peor escena, encontró a Edwin Enrique suspendido de una cuerda en medio de la habitación. De inmediato sus familiares lo trasladaron al Hospital General de Mexicali, pero ya no había nada que hacer, los médicos confirmaron que el menor no presentaba signos vitales. La Fiscalía General del Estado de Baja California abrió las investigaciones periciales correspondientes y determinó el deceso por asfixia.

Por qué el duelo de un niño puede ser tan devastador
La pérdida de un abuelo suele ser la primera gran muerte que enfrenta un niño, y muchas veces los adultos subestiman lo que eso significa. Los especialistas en salud mental infantil señalan que entre los 6 y los 9 años, los niños desarrollan plenamente la comprensión de que la muerte es definitiva e irreversible. Es decir: Edwin Enrique estaba en la edad exacta en que un niño entiende, de verdad, que su abuelo no va a volver.
Ese entendimiento, sin el acompañamiento adulto adecuado, puede convertirse en una angustia sin salida. El duelo infantil no procesado puede manifestarse con rapidez y de formas que los adultos no siempre identifican a tiempo: aislamiento repentino, cambios bruscos de comportamiento, frases sobre no querer estar o sobre desear estar con quien murió.
En el caso de Edwin Enrique, el tiempo entre la noticia de la muerte del abuelo y su propia muerte fue de horas. No hubo tiempo para intervenir porque nadie sabía que había algo que intervenir. Las autoridades informaron que se investigará para esclarecer el contexto del caso que ha generado gran conmoción.
Señales que hay que tomar en serio y dónde pedir ayuda
Si un menor cercano a ti acaba de perder a alguien importante, los especialistas recomiendan hablar con honestidad sobre la muerte, sin eufemismos que confundan (‘se fue a dormir’, ‘está en un viaje’), y permitir que el niño exprese su tristeza sin minimizarla. El llanto, el enojo y el miedo son respuestas normales. Lo que no es normal es que el niño quede solo con eso.
Las señales de alarma en un menor en duelo incluyen: aislamiento repentino, negarse a comer o dormir, decir frases como ‘quiero estar con el abuelo’ o ‘prefiero no estar aquí’. Si detectas alguna de estas, busca atención profesional de inmediato. En México, la Línea de la Vida 800 911 2000, ofrece orientación en crisis de salud mental las 24 horas.
La historia de Edwin Enrique es una tragedia que no debería repetirse y la única forma de que no se repita es dejar de creer que los niños ‘se recuperan solos’ del dolor.

Foto de portada: tomada de internet
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