El 11 de septiembre de 2001, entre las casi 3,000 personas que murieron en los atentados del World Trade Center, había un joven de 22 años originario de Santa Catarina Ayometla, Tlaxcala. Se llamaba Martín Morales Zempoaltecatl, trabajaba como chef asistente en Windows on the World —el restaurante en los pisos 106 y 107 de la Torre Norte— y llevaba tres años construyendo en Nueva York el dinero para regresar a casa. Su cuerpo nunca fue encontrado, pero su nombre está grabado en el memorial del 11-S.
El tlaxcalteca que cocinaba sobre las nubes
Martín había llegado a Nueva York en 1998, a los 19 años, como miles de migrantes mexicanos que cruzaron la frontera buscando una salida. Consiguió trabajo en Windows on the World, uno de los restaurantes más icónicos del mundo: 107 pisos de altura, vistas de Manhattan completo, reservaciones con semanas de anticipación. Ahí él era parte del equipo de cocina, invisible para los comensales pero esencial en cada servicio. Llevaba poco más de tres años en ese trabajo cuando llegó la mañana del martes 11 de septiembre.
A las 8:46 de la mañana, el vuelo 11 de American Airlines impactó la Torre Norte entre los pisos 93 y 99. Todo lo que estaba por encima de ese punto —incluyendo el restaurante donde Martín trabajaba ese día— quedó sellado. No había escaleras accesibles, no había salida. De las personas que se encontraban en los pisos superiores al impacto, ninguna sobrevivió. En Windows on the World murieron ese día al menos 79 empleados y más de 90 comensales que desayunaban cuando ocurrió el ataque. Qué pasó con las víctimas del piso 106 del World Trade Center
Un sueño que no regresó a Tlaxcala
Su familia en Santa Catarina Ayometla lo buscó durante días. Hospitales, centros de atención a víctimas, listas de sobrevivientes. Martín nunca apareció en ninguna de esas listas. Tampoco sus restos: como más de mil víctimas del 11-S, su cuerpo jamás fue recuperado entre los escombros de lo que quedó de las torres.
Lo que sí quedó fue su plan: volver a Tlaxcala con suficiente dinero para montar un taller de costura en su pueblo. Un proyecto concreto, sin glamour, de esos que uno guarda como razón para aguantar los turnos dobles lejos de casa. Tenía 22 años y toda esa vida todavía por delante cuando el vuelo 11 cambió todo.
A 25 años de la tragedia, el nombre de Martín Morales Zempoaltecatl sigue inscrito en el memorial del World Trade Center en Nueva York. Es uno de los al menos 30 mexicanos que murieron ese día —muchos de ellos migrantes que, como él, trabajaban en los pisos altos de las torres sin que nadie supiera sus nombres hasta que ya era demasiado tarde.
- Mexicanos víctimas del 11 de septiembre
