El huracán Genevieve nunca tocó tierra en México, pero su mar de fondo bastó para arrasar las playas de Tecuanillo y El Real, en Tecomán, Colima. En cuestión de horas, el oleaje destruyó 15 enramadas, un hotel familiar y una iglesia, dejando a decenas de familias sin su principal fuente de ingresos.
Karla Ruiz, directora de Protección Civil de Tecomán, confirmó el balance preliminar de daños en la zona costera colimense y se prevé que durante el fin de semana prevalezca el mar de fondo, por lo que se pide a la población mantenerse pendientes y no acercarse a las playas afectadas.
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Hotel con años de tradición quedó totalmente destruido por el mar de fondo
Hilda Ceballos es la propietaria del hotel familiar que el mar se tragó en la playa de Tecuanillo. Lo que su familia construyó durante tres décadas, cuarto a cuarto, temporada a temporada, quedó reducido a madera rota, láminas retorcidas y muebles esparcidos sobre la arena en cuestión de minutos. Visiblemente afectada, pidió apoyo a autoridades y a la sociedad: “Que nos ayuden, ya no va a ser lo mismo; aunque sea una ramadita, algo más sencillo, a ver si nos apoyan”.

Su historia no es la única. A lo largo del litoral de Tecomán, cocinas, mesas, sillas, sombrillas y bardas fueron arrastradas por el mar de fondo mientras propietarios y trabajadores intentaban salvar lo poco que quedaba. Los videos y fotografías que circularon en redes sociales mostraron el momento exacto en que el oleaje avanzó sobre la franja de playa y engulló negocios que estaban operando horas antes.
Es el tipo de pérdida que no llega con una alerta de evacuación: llega callada, desde el mar, y cuando te das cuenta ya no hay nada que hacer. Para quienes siguen de cerca los fenómenos meteorológicos del Pacífico mexicano, el caso recuerda los daños de tormentas en Manzanillo registrados en años recientes.

Por qué afecta las costas de Colima el huracán Genevive
El huracán Genevieve permanece mar adentro en el Pacífico y no tiene trayectoria de impacto directo sobre México, pero su circulación genera un fenómeno conocido como mar de fondo: olas largas y poderosas que viajan cientos de kilómetros desde el centro del sistema hasta las costas, sin que el ojo del huracán tenga que acercarse. Es un riesgo que frecuentemente se subestima porque no aparece en los mapas de cono de trayectoria.
Las autoridades de Protección Civil mantienen monitoreo activo en los municipios costeros de Tecomán, Armería y Manzanillo. Las corrientes de retorno representan un peligro adicional para bañistas, por lo que se ha recomendado mantenerse alejado del agua en playas afectadas.
José Ramón Echeverría, prestador de servicios turísticos en Tecuanillo, hizo un llamado concreto a quien pueda contribuir a la recuperación: “Viniendo a consumir nuestros productos, lo que vendemos. A nosotros como personas no nos pasó nada, pero necesitamos que vengan; los esperamos con los brazos abiertos”. La reactivación turística, dice, es la única ruta real para que las familias vuelvan a levantarse.
Con información de La Jornada / Foto de portada: tomada de internet
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