Maribel, la madre de Carlos y David, los gemelos de 18 años que atacaron la Secundaria 13 del ejido La Unión en Torreón, Coahuila el pasado 1 de octubre, rompió el silencio para hablar de las amenazas que ha recibido desde que el ataque —que dejó a la subdirectora del plantel sin vida y a cuatro personas heridas— se hizo público. La mujer tuvo que dejar su casa y su trabajo junto a sus otros dos hijos, un niño de 11 y una niña de 10 años, pero dejó en claro que no piensa alejarse de los jóvenes vinculados a proceso.
Las amenazas que obligaron a Maribel a huir con sus hijos
Tras el ataque, Maribel comenzó a recibir mensajes en redes sociales advirtiéndole que irían hasta su domicilio a atacarla. No eran amenazas vagas: eran lo suficientemente específicas como para que decidiera salir de su casa de inmediato, llevándose a sus dos hijos menores. Su respuesta pública fue directa: “No voy a abandonar a mis hijos”.
Los gemelos Carlos y David, de 18 años, fueron vinculados a proceso este fin de semana durante una audiencia en el Centro de Justicia Penal de Torreón y permanecerán en el Centro de Reinserción Social varonil mientras continúa la investigación. La Fiscalía de Coahuila trabaja en esclarecer los motivos del ataque y también investiga posibles vínculos con comunidades digitales que glorifican la violencia escolar. Si son declarados culpables, podrían enfrentar hasta 60 años de prisión. El caso guarda similitudes inquietantes con otros ataques en escuelas de México que han generado el mismo debate sobre señales ignoradas dentro de los planteles.
Lo que Maribel dice que no sabía de sus hijos
Uno de los elementos más perturbadores del relato de Maribel es lo que no sabía. Según declaró a medios locales, sus hijos eran reservados, no salían, no tenían amistades y se la pasaban en casa. “No me querían decir nada de lo que les pasaba allá”, afirmó.
Lo que sí llegó a enterarse —aunque de manera fragmentada— es que uno de los gemelos habría sufrido maltrato dentro de la propia Secundaria 13: un maestro o directivo lo habría puesto bajo el sol en el patio del plantel, una situación que, según Maribel, lo afectó profundamente. El detalle es relevante porque la Fiscalía de Coahuila aún busca determinar qué llevó a los jóvenes a planear y ejecutar el ataque del 1 de octubre de 2025.
El ataque cobró la vida de la subdirectora del plantel y dejó a cuatro personas heridas. Maribel, mientras tanto, enfrenta una situación que pocas personas están equipadas para atravesar: ser la madre de quienes cometieron el crimen y, al mismo tiempo, blanco de una violencia que nadie le preguntó si quería.
