Blanca Esthela se colocó el birrete el día que su hijo Fernando se graduó como Ingeniero Electricista de la Universidad Autónoma de Baja California. No era ella quien terminaba la carrera, pero el logro también le pertenecía: durante años recorrió calles de día y de madrugada vendiendo paletas y chicles para pagar cada semestre. “Le pagué la universidad a mi hijo vendiendo paletas y chicles”, dijo con la voz quebrada frente a una cámara, y el video se volvió viral en redes sociales con millones de reacciones.
Cada moneda tenía un destino: la carrera de Fernando
No había frío que detuviera a Blanca Esthela, ni turno de madrugada que le pareciera demasiado. Vendía dulces en la calle con una sola cuenta pendiente en la cabeza: los estudios de su hijo. No ahorró para un viaje ni para ella. Ahorró para que Fernando pudiera terminar Ingeniería Electricista en la UABC, una de las universidades públicas más importantes del norte de México.
Cuando llegó el día de la graduación, Blanca no se sentó entre el público como espectadora. Se paró frente a una cámara con el birrete puesto, como si el título también tuviera su nombre. En cierta forma, lo tiene. Las historias de superación en México son muchas, pero pocas tienen un objeto tan concreto y tan cargado como ese birrete puesto por una vendedora de paletas antes de salir a trabajar.
El video que conmovió a millones
La grabación circuló rápido. Miles de comentarios llegaron desde distintos rincones. “Llora mami, vive tu logro, tu hazaña”, le escribió una usuaria. Otra resumió lo que muchos sintieron: “Este video puede cambiar muchas perspectivas de vida”. No había ironía en esas palabras, solo el reconocimiento de que Blanca hizo algo que la mayoría no se atreve ni a imaginar.
Lo que el video dejó claro es que ella nunca vio su trabajo como una carga. Lo vio como el camino más corto hacia el futuro de Fernando. También agradeció a cada persona que le compró paletas o chicles durante esos años, porque sin ellos, dijo, no habría podido sacar a su hijo adelante. Hay títulos universitarios que llevan, escondido, el nombre de una vendedora de dulces. Este es uno de ellos.
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