Kia acaba de anunciar una inversión de 649 millones de dólares en México para mover a territorio nacional la producción de un vehículo eléctrico que hoy fabrica en Corea del Sur, el modelo EV3. El movimiento convierte a México en el nuevo hub de manufactura eléctrica para la marca surcoreana, justo cuando la industria automotriz global está redistribuyendo sus cadenas de producción. No es un proyecto menor: es uno de los compromisos de capital extranjero más grandes del sector automotriz en lo que va de 2026.
“Es una gran noticia. Uno, la inversión per se de Kia, que muestra confianza en nuestro país, muchas gracias. Y lo segundo, es el impulso a la electromovilidad, lo que significa la producción de un vehículo eléctrico y la red para poder cargar estos vehículos, las estaciones que permitan la carga, entonces es una muy buena noticia. Agradecemos a Kia su presencia y la inversión”, celebró la presidenta Claudia Sheinbaum, quien junto al presidente de Kia México, hicieron el anuncio hoy en la Mañanera.

El presidente de Kia México, Young Sam Kim (Andy Kim), señaló que la inversión está en sintonía con la visión nacional del Plan México y reafirmó la promesa de que Kia México es el socio más estratégico y confiable para hacer realidad la prosperidad compartida.
Qué implica mover la producción de Corea a México
Trasladar la fabricación de un eléctrico desde Corea del Sur a México no es solo un cambio de dirección en el mapa; es una apuesta de largo plazo sobre costos, logística y acceso a mercados. Kia ya opera en México —su planta en Nuevo León lleva años produciendo modelos de combustión— pero sumar un vehículo eléctrico a esa línea implica una reconversión tecnológica seria, con nueva infraestructura, cadena de proveedores local y capacitación de mano de obra especializada.
El secretario de Economía, Marcelo Ebrard Casaubon, detalló que la línea de producción inicia el próximo 4 de agosto en la planta de Pesquería, Nuevo León, cuya producción también se utilizará para la exportación. Además, puntualizó, refleja que Kia ve en México productividad y oportunidad de crecimiento.
El monto de 649 millones de dólares es la señal más clara de que la decisión no es experimental. Para contexto: inversiones de esa magnitud en manufactura automotriz típicamente se sostienen con acuerdos de al menos una década y proyecciones de decenas de miles de unidades anuales. Dicho de otro modo, Kia no está tanteando el agua — está construyendo. historia de la planta de Kia en Nuevo León
Por qué México y por qué ahora
El timing no es casualidad. Con el T-MEC como marco, los vehículos ensamblados en México pueden ingresar a Estados Unidos con aranceles preferenciales —una ventaja que los coches fabricados en Corea del Sur no tienen de la misma manera. En un mercado donde el precio final del eléctrico es el principal obstáculo para el consumidor masivo, mover la manufactura cerca del comprador reduce costos de transporte y simplifica la cadena.

Además, México lleva años consolidándose como destino de nearshoring para empresas asiáticas que quieren vender en Norteamérica sin pagar el costo de cruzar el Pacífico. Kia no es la primera ni será la última, pero una inversión de esta escala en electrificación sí marca un antes y un después: es la apuesta más visible de una marca global en movilidad eléctrica fabricada en suelo mexicano hasta ahora.
