El huracán Polo se intensificó nuevamente a categoría 5 en la escala Saffir-Simpson y su trayectoria ahora apunta hacia Baja California Sur. El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) prevé que el ciclón se acerque al extremo sur de la península durante el fin de semana, con el mayor acercamiento proyectado entre el domingo 27 y el martes 29 de septiembre. Por ahora no hay confirmación de un impacto directo en tierra, pero las autoridades de BCS ya activaron vigilancia preventiva ante los efectos esperados: lluvias intensas, viento y oleaje elevado.
¿Qué dice el SMN sobre la trayectoria de Polo?
Este jueves, Polo continuó su desplazamiento como huracán de categoría mayor al sur de las costas de Michoacán y Colima. Pero la proyección del Servicio Meteorológico Nacional para los siguientes días lo lleva hacia el noroeste — directo a la península —, lo que convierte a Baja California Sur en el punto de atención más crítico del sistema.
El nuevo escenario de trayectoria contempla la posibilidad de que Polo ingrese a territorio mexicano por el norte de BCS a principios de la próxima semana. Es el mismo patrón que ya vimos con otros ciclones del Pacífico mexicano: cómo afectó el huracán Otis a Guerrero antes de que las proyecciones se confirmasen horas antes del toque en tierra. La ventana de mayor incertidumbre sigue abierta porque los pronósticos ciclónicos pueden cambiar sensiblemente en cuestión de horas.
Qué esperar si Polo toca tierra en BCS
Aunque la confirmación de un impacto directo todavía no existe, los efectos del ciclón ya comenzarían a sentirse desde el fin de semana en forma de lluvias intensas, rachas de viento y oleaje elevado en las costas de la península. Un huracán de categoría 5 en la escala Saffir-Simpson implica vientos sostenidos superiores a 252 km/h, el nivel más destructivo clasificado por el sistema.
Las autoridades de Baja California Sur mantienen vigilancia preventiva y se espera que en las próximas horas se definan con mayor precisión las zonas de mayor riesgo. Lo fundamental en este momento: seguir las actualizaciones del SMN en tiempo real y no anticipar desenlaces que la trayectoria todavía no garantiza — pero tampoco ignorar que la amenaza es real y el margen de preparación se acorta.
