Entre La Casita y El Centro, en la sierra de Fresnillo, Zacatecas, integrantes del colectivo buscador Escarabajos encontraron algo que va más allá de las fosas clandestinas documentadas: un crematorio clandestino aparentemente activo, con fragmentos de cráneo, mandíbula y montículos de huesos calcinados dispersos a lo largo de un arroyo. El hallazgo, confirmado el lunes pasado, añade una nueva dimensión a la crisis de desaparecidos que coloca a Zacatecas entre los estados más afectados del país.
Cómo fue el descubrimiento en el terreno
El acceso a la zona no fue sencillo. Reportes anónimos alertaron al colectivo sobre actividades delictivas en terrenos de difícil acceso, pero las integrantes decidieron entrar. Lo que encontraron superó sus expectativas: no solo restos óseos aislados, sino un perímetro con calzado, prendas de vestir y, lo más perturbador, un arroyo que funcionaba como sitio de incineración.
Durante el rastreo, una integrante de Escarabajos describió el hallazgo: “Se encuentran fragmentos de un cráneo, mandíbula… en estos arroyos nos encontramos esto, que son fragmentos de huesos calcinados. Es un gran montículo, de bastantes huesos calcinados. Las mamás ahorita nos están ayudando a recolectar. Todo eso blanco es fragmento de hueso, al parecer los calcinaban aquí, sobre el arroyo”. La presencia de madres buscadoras participando en la recolección de indicios refleja cómo estas búsquedas son también actos de resistencia comunitaria.
La respuesta institucional y la continuidad de la búsqueda
El colectivo notificó de inmediato a las autoridades para el procesamiento de las fosas clandestinas y el traslado de indicios a las unidades periciales correspondientes. Sin embargo, las madres buscadoras no detuvieron sus labores. Siguen rastreando esa parte serrana y no descartan encontrar más centros de incineración clandestina en zonas remotas del estado.
Este patrón de hallazgos en áreas remotas responde a una realidad documentada: los colectivos acceden a territorios que las autoridades raramente alcanzan. La búsqueda en Zacatecas ha escalado conforme estos grupos se adentran en regiones de difícil acceso, revelando la magnitud real de la crisis.
Un hallazgo que refleja una crisis más amplia
El descubrimiento en Fresnillo no es un caso aislado. Las labores de búsqueda se han intensificado en todo el territorio zacatecano, y los colectivos reportan fosas clandestinas en múltiples municipios. Zacatecas enfrenta una crisis de desapariciones que ha obligado a madres, hermanas y activistas a convertirse en investigadoras forenses, utilizando métodos que las instituciones no han implementado con la urgencia que la situación requiere.
Cada hallazgo como el de Fresnillo suma evidencia sobre cómo operan las estructuras criminales en el estado y, al mismo tiempo, expone los vacíos en la capacidad institucional para prevenir, investigar y sancionar estos crímenes. La persistencia de los colectivos buscadores sigue siendo, en muchos casos, el único mecanismo que las familias tienen para obtener respuestas sobre el paradero de sus desaparecidos.
