La historia de Gustavo Soto Miranda, conocido en redes como “El Jaguar”, vuelve a colocarse en el centro de la conversación pública. Tres años después del caso que estremeció al país, la desaparición y muerte de Debanhi Escobar, en Nuevo León, Soto ha decidido demandar por difamación a Mario Escobar, padre de la joven, por presuntamente haberlo señalado sin pruebas como uno de los implicados.
De acuerdo con la denuncia presentada ante la Fiscalía General de Justicia de Nuevo León, Gustavo Soto asegura que nunca fue investigado oficialmente ni citado por la autoridad dentro de la carpeta del caso. Sin embargo, su nombre, fotografías y supuestas conversaciones circularon masivamente en redes sociales desde 2022, cuando se le relacionó con un personaje apodado “El Jaguar” que aparecía en los mensajes de la joven.
“Yo no soy ese hombre, nunca conocí a Debanhi. Las redes me destruyeron la vida por un apodo”, declaró Gustavo Soto en una entrevista reciente.
El origen de la polémica, según él, fue una serie de declaraciones públicas de Mario Escobar, quien habría mencionado su nombre en entrevistas y publicaciones, lo que derivó en una ola de amenazas, la pérdida de su trabajo y el deterioro de su salud mental.
Lee también: VIDEO: Mamá entrega a su hija de 16 años por atropellar y matar a motociclista
Gustavo Soto dijo que todo se convirtió en un pleito cibernético que lo perjudicó
La situación se agravó cuando creadores de contenido y youtubers difundieron teorías no verificadas que lo presentaban como parte de una red de complicidades en la empresa Transportes Internacionales Alcosa, lugar donde Debanhi fue vista por última vez con vida.
Gustavo Soto reconoce ser medio hermano del dueño de esa compañía, pero niega tener vínculos laborales o participación alguna en los hechos.
“Yo también soy víctima. Se me juzgó sin pruebas, solo con rumores y publicaciones virales”, sostiene.
Ahora, con su demanda por difamación contra Mario Escobar y dos creadores de contenido, busca una reparación del daño moral y económico, así como una disculpa pública por parte de quienes, dice, lo convirtieron en blanco de odio. Asegura que tuvo problemas psicológicos, pérdida de empleo y cierre de oportunidades laborales.
El caso reabre un debate urgente sobre los límites de la exposición mediática y la responsabilidad en redes sociales. En un escenario donde la opinión pública muchas veces se adelanta a la justicia, Gustavo Soto afirma que lo único que desea es recuperar su nombre: “No quiero fama ni venganza, solo limpiar mi reputación. Ya me quitaron demasiado.”

Con información de Milenio / Foto de portada: tomada de internet
Únete a nuestro canal de WhatsApp de Cultura Colectiva y descubre lo último en moda, cine, deportes, tecnología y mucho más, da clic aquí
