El día de hoy, durante la conferencia Mañanera, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, presentó al grupo encargado de desarrollar el Olinia, primer vehículo eléctrico 100 por ciento de manufactura mexicana. Será el 7 de junio, para la inauguración del Mundial FIFA 2026, que se presentará en formato físico el primer modelo de Olinia.
México se encuentra entre los 7 países más importantes del mundo, fabricantes de automóviles, sin embargo hasta ahora no se contaba con una marca de desarrollo propio.
Olinia es el resultado de 18 meses de trabajo conjunto, entre científicos, ingenieros y expertos de distintas ramas, provenientes de las mejores universidades de México, así como de otros centros de desarrollo tecnológico. Se preve que la producción en serie iniciará en el año 2027.

Roberto Capuano Tripp, director de Proyecto Olinia, expuso el método de trabajo que les permitió dar soluciones a las necesidades de las y los mexicanos, pero además de los automovilistas de toda América Latina, principal mercado exterior que se proyecta para este carro.
Este esfuerzo interinstitucional busca no solo mitigar el impacto ambiental en las zonas urbanas, sino romper la dependencia tecnológica extranjera y democratizar la electromovilidad masiva en el país.
El proyecto, cuyo nombre proviene del náhuatl olín (movimiento), avanza con el respaldo científico de instituciones clave como el Instituto Politécnico Nacional (IPN) y el Tecnológico Nacional de México (TecNM).
“Olinia”:
Porque se reveló el diseño del vehículo eléctrico que será fabricado completamente en México pic.twitter.com/QybYVDUqny— ¿Por qué es Tendencia? (@porktendencia) May 13, 2026
Durante la conferencia, se subrayó que no se trata únicamente de un automóvil conceptual, sino de una plataforma modular diseñada de manera empática para atender problemas reales de transporte, tales como la sustitución de mototaxis informales y la optimización de las redes de reparto comercial de última milla.
Capuano Tripp tomó la palabra para profundizar en los aspectos técnicos y logísticos de la producción. Enfatizó que la viabilidad comercial y el beneficio social guían cada fase de ingeniería.
“Olinia es una gran alternativa para sustituir a los taxis y a los mototaxis. Nuestra misión no es solo fabricar un vehículo eléctrico, sino ofrecer movilidad sin emisiones al alcance de muchos mexicanos”, indicó.
Asimismo, recalcó que la cadena de valor se mantendrá estrictamente local para blindar la soberanía del producto.
“Se trata de un coche hecho en México, reflejando el talento y la cultura del país. El diseño se basa en una investigación de campo exhaustiva para satisfacer las necesidades reales de la población”.
El titular del proyecto también proyectó que, para el cierre del actual sexenio, la marca operará bajo un esquema financiero sustentable y con la capacidad técnica para manufacturar un volumen estimado de 50 mil unidades anuales.

El diseño técnico del Olinia contempla características fundamentales para el contexto nacional: ligereza, potencia suficiente para sortear las pendientes de las ciudades mexicanas y un sistema de carga compatible con cualquier toma de corriente doméstica de uso común, eliminando la necesidad de infraestructura de carga especializada.
Por su parte, la presidenta Sheinbaum insistió en que el precio final al público se mantendrá bajo un umbral accesible, proyectado por debajo de los 150 mil pesos, lo que pondrá en jaque a las alternativas de combustión interna y a las motocicletas convencionales en términos de seguridad y costo de operación.
El centro de operaciones de diseño e ingeniería se ubica estratégicamente en el estado de Puebla, una entidad con una sólida tradición automotriz.

El calendario del proyecto se mantiene firme. Se prevé que el primer prototipo oficial sea presentado de forma pública a inicios de junio, marcando el preámbulo para el despliegue de una flotilla piloto que rodará en pruebas controladas de eficiencia energética y durabilidad urbana antes de dar paso a la producción en línea generalizada. Con Olinia, el Gobierno Federal busca fijar un precedente donde la ciencia mexicana se traduzca de forma directa en bienestar común, desarrollo económico regional y transporte digno.
