La Fiscalía General de la República convocó al gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, y al exsecretario de Seguridad estatal Cristóbal Castañeda Campos para entrevistas investigativas. También citó a María Eugenia Campos, gobernadora de Chihuahua. Antes de que la especulación sobre imputaciones formales ganara terreno, la presidenta Claudia Sheinbaum aclaró en su conferencia matutina del 25 de mayo de 2026 que se trata de diligencias preliminares, no de acusaciones.
La aclaración presidencial: entrevista no es imputación
Sheinbaum fue directa: “Son procedimientos, no hay imputación por lo que nos ha dicho la Fiscalía a nadie, sino sencillamente, entrevistas”. La distinción importa en el sistema penal acusatorio mexicano. Ser citado a entrevista es un paso anterior a una audiencia de imputación formal, donde se presentarían cargos concretos ante un juez.
Desde Palacio Nacional, la presidenta enfatizó que el Ejecutivo no interviene en las diligencias de la FGR y que la institución actúa con autonomía. El timing de la aclaración —antes de que circularan versiones encontradas— reveló la sensibilidad política del tema en un contexto donde cualquier movimiento de la Fiscalía genera especulación inmediata.
Sinaloa: un expediente que sigue abierto
La cita a Rocha Moya y Castañeda Campos no es casual. Sinaloa atraviesa la crisis de seguridad más grave del país desde la fractura interna del Cártel de Sinaloa en 2024. La violencia entre facciones rivales dejó decenas de muertos, desplazados y una disputa territorial que desbordó las capacidades del gobierno estatal.
Castañeda Campos, al frente de la Secretaría de Seguridad Pública durante parte de ese período, quedó expuesto a preguntas sobre la respuesta institucional. El hecho de que la FGR los llame ahora confirma que los expedientes relacionados con esa crisis siguen activos. Las entrevistas sugieren que la Fiscalía busca reconstruir decisiones, respuestas y omisiones durante el conflicto.
Qué sigue después de las entrevistas
Las citas de la FGR son parte de investigaciones en curso. Después de las entrevistas, la Fiscalía puede: continuar recopilando información, solicitar más declaraciones, o avanzar hacia imputaciones formales si encuentra elementos de prueba suficientes. No hay certeza sobre cuál será el resultado.
Para Rocha Moya y Castañeda Campos, estas entrevistas representan un momento de exposición en investigaciones donde su participación o falta de acción durante la crisis de Sinaloa está bajo escrutinio. Para Maru Campos, la citación ocurre en un contexto donde la relación entre su gobierno y la administración federal ha sido tensa.
La aclaración de Sheinbaum intentó despejar el panorama, pero deja abierta la pregunta que importa: qué encontrará la FGR en estas investigaciones y si habrá imputaciones después.
