En México, mantener un techo ya significa quitarle dinero a la comida y al médico. El Informe Global de Investigación sobre Vivienda 2026 de Hábitat para la Humanidad Internacional reveló que 8 de cada 10 mexicanos recortaron al menos un gasto esencial —alimentos o atención médica— durante el último año para poder seguir pagando su vivienda. La proporción supera el promedio global de 75% y, según la organización, esa brecha no es menor: sugiere que la inseguridad habitacional en México empieza mucho antes de que alguien pierda su casa.
El sacrificio que ya es rutina para millones de hogares
El estudio, realizado con más de 30 mil personas en 22 países, muestra un patrón que en México tiene una intensidad particular. No se trata solo de apretarse el cinturón en gastos superfluos: las personas encuestadas reportaron posponer o evitar consultas médicas y reducir lo que gastan en comida para cubrir el costo de su hogar. Dos renglones que, en teoría, nadie debería tener que elegir.
Los números de cómo la gente está resolviendo el faltante también dicen mucho: 36% recurrió a sus ahorros o fondos de emergencia, y 34% tomó un segundo trabajo o chamba extra. Para quienes ya conocen el costo real de rentar en CDMX, ninguna de esas cifras va a sonar exagerada.
Estabilidad aparente, reservas reales en riesgo
Lacmi Rodríguez, directora ejecutiva de Hábitat para la Humanidad México, lo describe con precisión quirúrgica: “Muchos hogares parecen estar gestionando sus condiciones actuales, pero con muy poco margen de maniobra frente a una enfermedad, pérdida de empleo, aumento de costos o una emergencia familiar.” En otras palabras, la casa se está pagando, pero los cimientos financieros están más cerca del límite de lo que parece.
Rodríguez advierte que quienes usan sus ahorros para pagar la vivienda están desmantelando el único colchón que les permitiría responder a una urgencia real. No es sostenibilidad; es estabilidad prestada.
El dato más inquietante del informe quizá sea este: 81% de los mexicanos encuestados espera que su situación de vivienda mejore en los próximos tres años, pero 56% admite que un solo problema inesperado —una enfermedad, un despido, un gasto imprevisto— podría poner en riesgo su capacidad de conservar su hogar. A nivel global, ese miedo llega al 48%. México está 8 puntos porcentuales por encima.
