Claudia Tacoronte Aguilera tenía 21 años y había viajado desde España a Morelos para un intercambio académico en la Universidad Autónoma del Estado de Morelos. El pasado sábado fue asesinada en Cuautla durante un presunto asalto; la Fiscalía del estado investiga el caso como feminicidio. La repercusión llegó hasta España: la Universidad de Granada canceló la estancia de tres estudiantes que tenían previsto ir a Morelos y suspendió su acuerdo de intercambio con la UAEM.
“¿Por qué nadie hace nada?”: el reclamo de la familia Tacoronte
Lara, hermana de Claudia, cuestionó públicamente la falta de seguridad y la ausencia de respuestas ante los antecedentes de violencia que ya rodeaban a estudiantes de la UAEM. Su pregunta —¿por qué nadie hace nada?— resume el dolor y la rabia de una familia que exige justicia desde España. No es una queja al vacío: según el contexto que rodeó el crimen, existían señales previas de riesgo alrededor del campus universitario que no derivaron en medidas concretas. [DATO PENDIENTE: especificar qué antecedentes de violencia cerca de la UAEM menciona la hermana o fuentes oficiales].
La Secretaría de las Mujeres emitió un comunicado en el que llamó a las autoridades a actuar “con perspectiva de género y pleno respeto a los derechos de las víctimas”. También informó que la presidenta Claudia Sheinbaum ya señaló la colaboración entre la Fiscalía de Morelos y autoridades federales. Las condolencias institucionales llegaron rápido; lo que la familia pide en casos de feminicidio en México es que la investigación avance con la misma velocidad.
Granada frena los intercambios: las consecuencias internacionales del feminicidio
La decisión de la Universidad de Granada fue inmediata: canceló la estancia de tres estudiantes que ya tenían fecha de viaje a Morelos y suspendió formalmente el programa de intercambio con la UAEM hasta nuevo aviso. Es una señal que va más allá del duelo institucional — implica que una universidad española consideró que México, en este caso específico Morelos, no ofrece garantías de seguridad suficientes para sus alumnos.
El caso de Claudia se suma a un patrón que ya había encendido alarmas en universidades extranjeras con acuerdos en distintos estados de México. La violencia contra mujeres en zonas donde operan programas de intercambio no es nueva, pero el asesinato de una estudiante europea en activo hace que la conversación cruce fronteras de una forma que las estadísticas locales raramente logran. [DATO PENDIENTE: confirmar si Granada o el gobierno español emitieron un comunicado oficial adicional o solo fue decisión interna de la universidad].
