Un estudiante del CCH Vallejo acaba de conseguir lo que muchos considerarían imposible: un pase directo a la Universidad de Oxford, una de las más competitivas del mundo, para estudiar Actuaría.
Sebastean Castillo Tovar presentó el Mathematics Admission Test (MAT), obtuvo 91 puntos, calificación de excelencia, y recibió la noticia en un correo que, por incredulidad, primero le pidió a sus amigos que leyeran y después pudo confirmar que ya formaba parte de una de las universidades más prestigiosas.

Cómo fue el examen con el que Sebastean obtuvo excelencia
El Mathematics Admission Test no es un examen de conocimiento acumulado. Es una prueba diseñada para medir el límite del razonamiento lógico de cada aspirante: qué tan lejos puede llegar ante un problema que nunca ha visto antes.
Para Sebastean, eso implicó entre seis y siete meses de preparación intensiva, enfocada exclusivamente en razonamiento abstracto y revisión de materiales de exámenes anteriores.
La evaluación tuvo dos fases. La primera, en línea, constó de 80 preguntas. La segunda fue el reto real: resolver dos problemas de alta complejidad en tres horas, en inglés técnico matemático, un idioma dentro del idioma, mucho más especializado que el inglés cotidiano.
Superar eso, desde una preparatoria pública en México, sin los recursos de un colegio privado ni tutores especializados, es el contexto que hace que los logros de estudiantes mexicanos en el extranjero cobren otra dimensión.

Cuando terminó el proceso y retomó su vida normal en el CCH Vallejo, llegó el correo. Sebastean no lo abrió solo: les pidió a sus amigos que lo revisaran primero. La desconfianza ante la propia hazaña es quizás el detalle más honesto de toda la historia.
El resultado: 91 puntos en el MAT y acceso directo a Oxford para estudiar Actuaría. Una carrera que combina matemáticas avanzadas, estadística y modelos de riesgo financiero, y que en las mejores universidades del mundo tiene tasas de admisión menores al 10%.
La historia de Sebastean Castillo Tovar no es la de un genio solitario ni la de alguien con recursos excepcionales. Es la de alguien que identificó exactamente qué se evaluaba, diseñó un plan de preparación de casi medio año y lo ejecutó desde el sistema de bachillerato público más grande de México. Eso, antes que cualquier cifra, es lo que hace ruido y lo convierte en un orgullo nacional.
Foto de portada: tomada de internet (Gaceta UNAM)
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