El miércoles 28 de octubre, durante un festival de Día de Muertos en la Secundaria General Teodomiro Manzano, en San Miguel Regla, Huasca de Ocampo, una alumna de segundo grado llamada Zaira quedó envuelta en llamas frente a sus compañeros. Su disfraz de catrina, confeccionado artesanalmente con hojas secas de maíz —el mismo material de los tamales—, entró en contacto con la veladora de un altar escolar y ardió en segundos. Zaira resultó con quemaduras en el 40% de su cuerpo y fue trasladada de urgencia al Hospital Magdalena de las Salinas en la Ciudad de México, donde permanece en estado grave.
Lo que muestra el video y lo que falló en el escenario
El incidente quedó grabado por asistentes al evento y el video circuló rápidamente en redes sociales. Las imágenes muestran a Zaira corriendo por el escenario con las llamas consumiendo su vestuario mientras maestros y compañeros intentan reaccionar. En el audio se escucha a un profesor pidiendo calma y solicitando que alguien arroje agua a la menor. Finalmente, el fuego fue sofocado con una cubeta de agua, pero el daño ya estaba hecho.
Lo que agrava el accidente es que no debió haber ocurrido: el reglamento interno de Protección Civil prohíbe el uso de fuego real o veladoras encendidas dentro de instalaciones educativas. La escuela instaló el altar con veladora incluida, en el mismo escenario donde los alumnos desfilaban con disfraces. El disfraz de Zaira, hecho de hoja seca de maíz, es considerado material altamente inflamable. La combinación de ambos elementos en el mismo espacio cerrado convirtió un festival escolar en una emergencia médica grave. El caso Zaira se suma a una lista de accidentes en escuelas mexicanas sin protocolos claros que rara vez derivan en consecuencias reales para las autoridades responsables.
La familia sola, la SEP tarde y los gastos que nadie quiere pagar
Antes de que la Secretaría de Educación Pública de Hidalgo emitiera su comunicado oficial —fechado el mismo 28 de octubre desde Pachuca de Soto—, la familia de Zaira ya había denunciado públicamente que no estaban recibiendo ningún tipo de apoyo institucional. Los padres señalaron que los gastos del tratamiento en el Hospital Magdalena de las Salinas, en la CDMX, resultaban “muy elevados” y solicitaron apoyo económico a través de medios locales.
La dependencia estatal lamentó “profundamente” el accidente, anunció que acompaña a la familia y adelantó una revisión del caso para deslindar responsabilidades. Lo que no dijo es cómo ni cuándo se cubrirán los costos médicos de una menor que estaba participando en un evento organizado y supervisado por la propia escuela. La revisión de responsabilidades puede tardar; la factura del hospital no espera.
