Los mexicanos tenemos pocas certezas culinarias en la vida: que el bolillo cura el susto, que el limón va con todo… y que el Tajín todo lo mejora.
Por eso, la reciente alerta sanitaria que señala riesgos en su consumo cayó como balde de agua fría: no solo para quienes lo llevan en la maleta como si fuera oro rojo, sino para quienes lo han convertido en símbolo cultural. Sí, incluso el Tajín podría no ser tan inofensivo como creemos.
El Tajín, como el amor, puede ser altamente dañino al corazón
En agosto de 2025, la organización civil El Poder del Consumidor (EPC) lanzó una advertencia pública sobre los potenciales riesgos del condimento Tajín, destacando dos aspectos clave:
Altísimo contenido de sodio:
- Una cucharadita (5 g) de Tajín contiene 968 mg de sodio.
- Esto equivale al 48 % del límite diario recomendado para adultos y 64 % para niños, según la OMS.
- En exceso, el sodio puede provocar hipertensión, endurecimiento arterial y aumentar el riesgo de enfermedades cardiovasculares.
- Presencia de dióxido de silicio (0.5 %) como antiaglomerante:
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- Aunque aprobado como aditivo alimentario, estudios señalan que, en altas dosis o con exposición prolongada, puede provocar daño pulmonar (silicosis), problemas neuronales y alteraciones celulares.
La organización también cuestiona la presentación del producto: al ser cilíndrica, la etiqueta con el sello de “exceso de sodio” podría pasar desapercibida.
Además, advierten que frases como “sin colorantes ni saborizantes artificiales” pueden dar una falsa sensación de que se trata de un producto “natural” y sin riesgos.
Lo que la alerta no dice (o no del todo)
Como suele ocurrir en estos casos, el contexto importa:
- El dióxido de silicio está presente en otros productos en polvo (como leches fortificadas y sazonadores) y, en dosis pequeñas, es considerado seguro por organismos internacionales.
- El riesgo real de silicosis u otras afectaciones se da con exposiciones industriales o dosis muy altas, no con un uso esporádico en la dieta.
- El sodio es el factor más preocupante, pero su impacto depende de la cantidad total de sal que consume una persona en el día.
O sea que, de acuerdo con especialistas, el Tajín no es veneno instantáneo, pero sí un producto que conviene moderar, sobre todo en personas con hipertensión, problemas renales o riesgo cardiovascular.
Igual que con tu ex: ten cuidado.
