El gobernador de Querétaro, Mauricio Kuri, y el embajador de Estados Unidos en México, Ronald D. Johnson, pusieron el 2 de octubre la primera piedra de la Academia Internacional de Capacitación Policial en Querétaro sin notificar a la Cancillería ni al Gabinete de Seguridad federal. La presidenta Claudia Sheinbaum lo calificó como algo que “no es normal” y anunció que la Secretaría de Relaciones Exteriores llamará a ambos a dar explicaciones. El proyecto busca capacitar a policías mexicanos en temas de drogas, armas y dinero ilícito con apoyo de autoridades estadounidenses, pero arrancó sin los permisos que el gobierno federal exige para cualquier agencia extranjera que quiera operar en materia de seguridad dentro del país.
Qué pasó el 2 de octubre en Querétaro
El acto fue público: Kuri y Johnson encabezaron la ceremonia de primera piedra de la academia sin invitar al Ejército Mexicano ni a ningún integrante del gabinete de seguridad federal. La omisión no pasó desapercibida. Cuando la nota llegó a Palacio Nacional, Sheinbaum fue directa en su conferencia mañanera: “Vamos a dejarlo ahí, llama la atención. Y tiene que dar explicaciones el gobernador, porque no puede poner una academia internacional sin la autorización del Gobierno de México y particularmente la Secretaría de Relaciones Exteriores”.
La presidenta aclaró que la cooperación con Estados Unidos en materia de seguridad no está en entredicho —de hecho, reconoció que el gobierno federal tiene buena relación con Kuri y ha apoyado a su administración— pero subrayó que cualquier agencia extranjera que quiera capacitar en México debe solicitar permiso ante la SRE antes de arrancar. En este caso, ese paso nunca ocurrió. La academia tampoco está en el ámbito de competencia estatal: el combate a la delincuencia organizada es facultad federal, un límite que ya ha tensado la relación entre otros gobernadores y el gobierno de López Obrador.
La SRE convocará al embajador y al gobernador
La consecuencia inmediata es un llamado diplomático formal. La Secretaría de Relaciones Exteriores citará tanto a Ronald D. Johnson como a Mauricio Kuri para que expliquen cómo se llegó a este acuerdo y por qué se saltaron los canales institucionales. Sheinbaum fue cuidadosa en no criminalizar el episodio —dijo que no se trata de un delito— pero el solo hecho de que la SRE convoque al embajador de una potencia como Estados Unidos por una obra en territorio mexicano marca el tono del momento.
El proyecto en sí no es pequeño: la academia contempla formación policial en áreas críticas como tráfico de drogas, armas y flujos de dinero ilícito. La presencia del embajador en el evento sugiere respaldo institucional estadounidense de alto nivel, lo que hace aún más notable que el gobierno federal no haya sido informado con anticipación. Si la academia termina operando, deberá pasar por los filtros federales que el gobierno de Sheinbaum ahora reclama con fuerza.
