Hace poco Uruguay se convirtió en el primer país de América Latina en legalizar la eutanasia, un hecho histórico en una región todavía dominada por los dogmas de fe judeocristianos; ahora podría ser el turno de México, pues se presentó la iniciativa de “Ley Trasciende”, que tiene que ver con abrir la posibilidad a que las enfermas y los enfermos terminales puedan acceder a la muerte asistida.
Uruguay se convierte en el primer país de América Latina en legalizar la ‘Muerte Digna’
Fue la activista Samara Martínez, quien presentó la iniciativa de ‘Ley Trasciende’, documento que acompañó con 128 mil firmas de mexicanas y mexicanos que exigen al Poder Legislativo se discuta y apruebe en los mejores términos.
Durante la presentación en el patio del recito senatorial en Paseo de la Reforma, Martínez advirtió que con su propuesta no busca promover la muerte, más bien se trata de promover la dignidad al momento de morir.
“La Ley Trasciende no busca promover la muerte, busca humanizarla; busca que ningún mexicano o mexicana tenga que morir sufriendo con dolor, con miedo, pero sobre todo con agonía, que morir con paz también es un derecho”, expresó.

La iniciativa presentada por Samara cuenta con el respaldo de integrantes de los grupos parlamentarios de Morena, PRI y Movimiento Ciudadano (MC).
Destaca como siempre en estos temas progresistas, la falta de apoyo por parte del Partido Acción Nacional (PAN), el partido conservador de México, quienes dentro de su concepto de “defensa de la vida” integran la oposición al aborto y en este caso a la eutanasia.
“La Ley Trasciende es un reflejo de una sociedad que ha madurado, una sociedad que entiende que el amor también puede significar soltar con respeto y acompañar con compañía”, argumentó Samara.
Aunque lo que propone Samara coincide con los ideales de la izquierda progresista latinoamericana que hoy gobierna México, también es cierto que un gran porcentaje de la población, incluso quienes votaron por el actual Gobierno, se oponen abiertamente a este tipo de iniciativas de ley pues piensan que van en contra de sus creencias religiosas e incluso en contra del principio fundamental de respeto al ‘ciclo de la vida’.
Pero la Ley Trasciende destaca por salir en defensa de aquellos y aquellas que ‘aman vivir’, como dijo Samara, pero que sus propios cuerpos ya no les responden al enfrentarse a la enfermedad y el dolor crónico degenerativo y terminal.
En el caso de Samara Martínez, ella vive con insuficiencia renal crónica terminal y lupus. Tras años de tratamientos, trasplantes fallidos y diálisis, decidió convertir su historia en una causa colectiva: que nadie más sufra sin tener opción.
Al rededor del mundo, además de Uruguay donde recientemente se aprobó, la eutanasia es legal en nueve países: Bélgica, Luxemburgo, Colombia, Canadá, Nueva Zelanda, España, Países Bajos, Australia y Portugal.
La Ley Trasciende se presenta como una alternativa con una regulación clara, transparente, que de probarse abrirá la posibilidad a que las ciudadanas y los ciudadanos mexicanos que así lo requieran reciban acompañamiento médico y se les respete la decisión personalísima de continuar o no con su vidas.
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