El burnout laboral afecta cada vez a más ̶j̶ó̶v̶e̶n̶e̶s̶ adultos chiquitos que se incorporan al mundo profesional.
Cuando empecé a trabajar, ojalá alguien me hubiera dicho que estar cansado todo el tiempo no es parte del contrato. Que no está bien normalizar los dolores de espalda, la ansiedad que no se va ni en fin de semana, o esa sensación de vivir para responder correos. Ojalá alguien me hubiera dicho que moverse —literalmente— podía ser la diferencia entre rendirse o rendir.
A principios de 2025, el 47% de los equipos de trabajo en México reportó que el estrés laboral estaba afectando su bienestar emocional. Lejos de ser una excepción, vivir al borde del agotamiento se ha convertido en una especie de rito de paso para quienes se incorporan al mundo laboral. El llamado burnout ya no es una condición extrema: es la norma silenciosa.
El cuerpo también trabaja
La tensión acumulada, las jornadas extensas y la sobrecarga de tareas pueden detonar este síndrome de agotamiento físico, mental y emocional. A principios de 2025, distintos estudios coincidieron en que el estrés laboral afecta la salud emocional de casi la mitad de los empleados en México, especialmente entre los más jóvenes.
El estrés laboral está afectando al 54% de la generación Z, al 49% de los millennials y al 48% de la generación X. Y más allá del malestar personal, el costo para las empresas también es alarmante: se estima que representa pérdidas de entre 5,000 y 40,000 millones de dólares al año en México.
¿La solución? No hay una sola, pero hay algo que cada vez cobra más fuerza: moverse. Según la OMS, la actividad física es una de las herramientas más efectivas para reducir el estrés crónico. Y no se trata de correr un maratón o inscribirse al gimnasio más caro. Se trata de encontrar algo que nos saque de la silla, nos ayude a liberar tensiones y, sobre todo, nos reconecte con el cuerpo que sostiene nuestras jornadas.

Moverse es más que hacer ejercicio
Desde pilates y natación hasta box o entrenamiento funcional, el ejercicio no solo fortalece el cuerpo: también mejora el estado de ánimo, ayuda a dormir mejor y genera una sensación de control muy necesaria cuando el entorno laboral abruma.
Cada vez más organizaciones están entendiendo que cuidar el bienestar de sus equipos es más que un gesto: es una inversión. Y en ese sentido, han surgido iniciativas que ofrecen soluciones integrales. Algunas plataformas, como TotalPass México, están facilitando el acceso a actividades físicas y servicios de salud mental para que el bienestar no sea solo una recomendación de RH, sino parte del día a día.
TotalPass, por ejemplo, colabora con más de 1,300 empresas en México y da acceso a miles de espacios para moverse —desde gimnasios hasta clases especializadas—, todo desde una sola app. Su enfoque está más cerca del cambio cultural que del beneficio aislado: que el bienestar se viva como parte del trabajo, no como una pausa entre juntas.
Al final, el ejercicio no es una obligación ni tendría que ser un lujo: es una forma de agradecerle al cuerpo lo que hace por nosotros todos los días. Y como adultos chiquitos, aprendiendo a equilibrar la vida profesional y personal, no está de más recordar que el movimiento también es una forma de avanzar.
Porque sí: el burnout se combate con acción. Y el bienestar se construye, un paso —o estiramiento— a la vez.
