España le propone a México duplicar el comercio bilateral para 2030: el valor actual del intercambio comercial asciende a 100 mil millones de euros. La propuesta llega en un momento geopolítico preciso — cuando EEUU presiona con aranceles y México necesita con urgencia diversificar sus socios comerciales. Carlos Cuerpo, vicepresidente primero del Gobierno y ministro de Economía, Comercio y Empresa, presentó la iniciativa en Ciudad de México como parte de una agenda económica que va más allá del viejo vínculo cultural entre ambos países.
“En el ámbito de comercio podemos incluso plantearnos un objetivo aún más ambicioso e intentar doblar el comercio entre nuestros países de aquí a 2030, porque si no nos ponemos este tipo de ambiciones que tendremos que aterrizar en entregables concretos, y eso vamos a hacer en los meses venideros”, declaró Cuerpo tras su encuentro en México con el secretario de Economía de México, Marcelo Ebrard.
Cuerpo tenía planeado también visitar a la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, pero el plantón de la CNTE le ha impedido llegar hasta el Palacio Nacional; a ella, al secretario de Hacienda, Edgar Amador, y al de Relaciones Exteriores, Roberto Velasco, les saludo a través de videoconferencia.

Por qué España llega ahora con esta propuesta
El timing no es casual. España lanza esta oferta en el momento en que México enfrenta la mayor presión arancelaria de su historia reciente por parte de Estados Unidos, y cuando el gobierno de Claudia Sheinbaum busca activamente nuevos mercados para no depender casi en exclusiva del T-MEC. Para Madrid, México es una puerta de entrada a América Latina con una clase empresarial que ya conoce bien — bancos como BBVA y Santander, o empresas como Iberdrola, llevan décadas operando aquí.
El plan español contempla acelerar inversiones en sectores como energías renovables, infraestructura, tecnología y agroalimentario — áreas donde la inversión extranjera en México ha crecido incluso en años complicados. La propuesta también incluye simplificar trabas burocráticas que históricamente han frenado el intercambio, en especial para pequeñas y medianas empresas de ambos lados.
Qué gana México y qué gana España con este trato
Para México, la ecuación es clara: menos dependencia de un solo socio comercial. Hoy, más del 80 por ciento del comercio exterior mexicano pasa por Estados Unidos — una concentración que se volvió riesgo real en cuanto llegaron los aranceles. Diversificar hacia Europa, con España como puerta de entrada, daría al país una red de seguridad que hace tiempo le falta.
“Hay incertidumbres en el mundo, pero la relación de la Unión Europea, y específicamente de España, con México no lo es”, sentenció el secretario Marcelo Ebrard.

Para España, el interés es igualmente concreto. Acceder al mercado mexicano y, desde ahí, al resto de Latinoamérica, le da a Madrid una posición estratégica en el tablero global justo cuando la Unión Europea también redobla su apuesta por el acuerdo comercial con el bloque latinoamericano. Duplicar el comercio bilateral en cuatro años es ambicioso — pero 2030 no está tan lejos, y la ventana política entre Sánchez y Sheinbaum existe ahora.
